Adíos a Amanda Berenguer (1921-2010)

amanda

¿No Quieres Venir a Llorar Conmigo?

Hay algo/la ciruela morada cayó del árbol/
una nube oscurece plácidamente
la habitación/ ¿nadie?/
goteaba la canilla de la cocina
serena y suave/te necesito/estoy
descendiendo por una escalera mecánica
que me lleva a ciegas/¿soy yo?/
sin embargo me veo sentada a la mesa
escribiendo y
“cuando quiero llorar no lloro
y a veces lloro sin querer”/…

(Uruguay) El gusto de la muerte por el mundo de las artes y las letras ha sido remarcado en esta primera década del siglo XXI. Personalidades literarias como Mario Benedetti (1920-2009), José Saramago (1922-2010), Carlos Monsiváis (1938-2010), y ahora Amanda Berenguer (1921-2010), han sido despojadas de sus metáforas, ironías, crónicas, y versos, por un capricho del tiempo; por el absurdo cumplimiento de la finitud de la condición humana.

El mundo poco a poco se desdibuja por la ausencia de sus grandes “pintores” (cuya brocha y pintura es la pluma y la palabra entintada), mientras que la eternidad se regodea con los “viajeros de honor”, que en un parpadeo, han ido habitando el lugar. “A pesar de su aspecto democrático, la muerte es voraz y selecta”, se escucha entre las nimiedades y los palacios. “¡Qué no se le olvide a nadie! Voraz y selecta”.

El martes 13 de julio del año en curso, Uruguay perdió a una de sus grandes poetas. A los 89 años, por complicaciones concernientes a su edad, Amanda Berenguer exhaló su último hálito de vida. Berenguer perteneció a la Generación del 45 de la literatura uruguaya del siglo XX (Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, e Idea Vilariño, son algunos de sus principales exponentes), y destacó por escribir más de 20 libros en los que sobresalen : A través de los tiempos que llevan a la gran calma (1940), Elegía por la muerte de Paul Valéry (1945), Contracanto (1961), Quehaceres e invenciones (1963), Composición de lugar (1976), y La dama de Elche (1987).

En el año 2006 la Academia Nacional de Letras de Uruguay la nombró Académica de Honor, y el 13 de abril de 2010 La Intendencia Municipal de Montevideo le otorgó el título de Ciudadana Ilustre. Otras distinciones que recibió son: el galardón Reencuentro de Poesía, conferido en 1986 por la Universidad de la República, y el Premio Bartolomé Hidalgo, en 1990.

Amanda Berenguer, en compañía con su esposo José Pedro Díaz (quien también perteneció a la Generación del 45), cimbró a la patria uruguaya y al globo entero con el poder de sus vocablos. De trato afable, solidaria, y obsesa, demostró que la muerte puede ser superada con la poesía; con aquellas palabras materializadas con la tinta del bolígrafo, capaces de quedar impregnadas en la memoria del tiempo. Es así como su ausencia transmutó en vida.

… hermano mío/haremos una reunión
plañidera en las entrañas de la angustia/
el tiempo nos mira y nos engaña/
¿trampa?/¿alucinación?/ la ciruela morada
cayó del árbol/-lo siento/dijo el viento/
y pasó de largo/llevándose lo más querido/
y aquí estoy/en el borde mismo
de lo que no sabemos/en este rincón
de la casa/ te necesito/óigame quien me oiga/
¿quieres venir a llorar conmigo?

(Amanda Berenguer, 4 de marzo, 1997)

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