Ángel Corella: referencia obligada del ballet contemporáneo

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El ballet clásico es un arte “amurallado”: un camino de la creatividad y la expresión, y al mismo tiempo una disciplina artística que exige a sus profesionales que se basen en  reglas y métodos claros que no pueden descuidarse.

 Sin embargo, pese a su aparente “rigidez”, a lo largo del tiempo ha evolucionado incansablemente. Cambios en el vestuario, transformaciones en la concepción de los estereotipos corporales y en la exigencia física de lo que se pide a los bailarines, son sólo algunos devenires por los que ha pasado esta disciplina dancística.

Lo que habrá que señalar es que dichas transformaciones no habrían sido posibles sin las grandes figuras del ballet que revolucionaron y revolucionan lo que acontece en la danza. Tal vez una de las figuras más importantes de la transición que vive actualmente el ballet sea Ángel Corella, bailarín y coreógrafo español que desde 1995, cuando fue promovido como solista en el American Ballet Theatre, ha sorprendido en el escenario debido a su elevado nivel técnico e interpretativo.

Una gran cantidad de premios ha reconocido su trayectoria, entre los que se encuentran el Gran Premio y la Medalla de Oro en el Concurso Internacional de Danza de Paris en 1994, y el Prix de Benois. Baila regularmente con el Royal Ballet de Londres, el Kirov de San Petersburgo, el Adami Ballet de Tokio, y una decena más.

Su influencia en el ballet no es menor, puesto que ha interpretado todos los roles del repertorio clásico y neo-clásico. Su singular estilo vigoroso, seguro y ágil le han merecido que coreógrafos como John Neumeier, Twyla Tharp y Mark Morris, hayan creado obras especialmente para él.

Más allá de su destacado papel como bailarín, Corella, nacido en 1975, ha incursionado en distintos ámbitos relacionados con el mundo de danza, por ejemplo la creación de una línea de ropa para profesionales de este arte, la creación en 2001 de una fundación que lleva su nombre con el propósito de fomentar la danza clásica en España y facilitar a su vez, becas para la formación de bailarines profesionales.

En 2008 se convirtió en coreógrafo de su propia compañía, el Collera Ballet, que busca impulsar la danza clásica en España. Corella define su trabajo como coreógrafo como una búsqueda por mostrar cuál es la transición de la danza clásica a la que es un poquito más contemporánea, sin que por ello se pierda su gran tradición.

En su juventud madura, como lo exige el ballet, Ángel Collera no solo baila la variación de Basil en Don Quixote como nadie sino que ha pisado los mejores escenarios de todos los continentes y se ha convertido en una referencia indispensable para el público y los críticos de la danza.

RL

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