Arturo Estrada en su estudio, 1977

La obra del artista plástico Arturo Estrada, que en sus propias palabras describe como “una mezcla entre lo popular y lo oculto”, es exhibida en la exposición Testimonio crítico de un momento urbano, muestra inaugurada desde el pasado 27 de octubre y que permanecerá hasta el próximo 20 de noviembre en el Salón de la Plástica Mexicana.

Las 40 piezas que componen la muestra, se dividen en 19 óleos y acrílicos sobre tela, 15 grabados y 6 dibujos. En ellas, Estrada exalta la vida cotidiana a través de un tránsito de estilos, como el realismo, el impresionismo, el neoimpresionismo, el constructivismo y el surrealismo.

Dentro de las obras que pueden apreciarse está “Quetzalcóatl llegó al siglo XXI en el cielo guadalupano”, en la que el pintor michoacano muestra el universo azteca desde la Conquista –pasando por los periodos de la Colonia, la Independencia y la Revolución– hasta llegar al presente siglo.

Otros trabajos que se exhiben en Testimonio critico de un momento urbano son: “No guerra, No miseria”, “Informe de administración”, “No a la guerra”, “Del hombre caído se hace leña”, “Prelados contentos”, “San Salvador Atenco, historia de la impunidad”, “Circo democrático” y “México, territorio  mortal”, entre otros.

Estrada, cuyas creaciones se caracterizan por la alegría del colorido, declaró que éstas son pinturas inspiradas en el acontecer diario de la ciudad, donde la vida queda sin bienestar, justicia y paz.

Asimismo, indicó que en su carrera, de más de 50 años, ha intentado pintar lo que le ha impresionado, ha intentado “retratar el momento que está viviendo”.

Para el pintor, que ha expuesto desde 1945, un artista no debe cegarse ante la vida real de los pueblos, y afirma que “El tema social es indispensable”, debido a ello, la labor de él es seguir capturando “en forma realista, esos  momentos.”

Lo que pretende con sus obras es que el espectador entienda perfectamente las escenas de sus pinturas, pues en su opinión la miseria, la inseguridad y el desempleo son los únicos temas que se han globalizado y en estos momentos “el arte puede ser un útil consuelo que pueda lograr el equilibrio.”

Respecto a su trabajo, afirma que durante toda su carrera ha mantenido su fidelidad a la idea de que “el arte es para el pueblo”, ya que desde el principio notó que la pintura “podría ser un instrumento para señalar errores y pensar en soluciones mejores para la sociedad.”

RMM/EZ