La atmósfera es densa y el aire pesado, cuesta trabajo respirar entre las más de 12 mil toneladas diarias de basura que poco a poco conforman montañas de productos consumidos por la sociedad de la zona metropolitana, de la Ciudad de México y el oriente del Edomex.

Una señora busca y rebusca entre plásticos, zapatos, bolsas y alimentos adornados por moscas y larvas mientras varios perros se pelean por un hueso; una carreta llena de unos 100 kilos de desechos de Ciudad Neza es dirigida por una madre y su hijo cuando golpean con un látigo a la mula malcomida que dejó en su pasado bucólico por calles pavimentadas llenas de mierda y basura.

Decenas de aves de rapiña observan desde los cielos los camiones y tráilers que siguen llegando sin parar mientras los pepenadores, esos recicladores humanos a quien se degrada y discrimina siguen tratando de sobrevivir y redimir la ignorancia, ineptitud y ceguera con la que se trata a los residuos sólidos en este país, tanto por las autoridades como por los mexicanos en general.

Texto y fotos: Eduardo Suárez

RMM/ES