IMCED / Morevallado Editores

El proyecto editorial Cuadernos de Educación Artística, auspiciado por el Instituto Mexicano de Ciencias de la Educación (IMCED) y Morevallado Editores, hace un esfuerzo por vincular a los artistas, docentes, estudiantes y especialistas en temas como la pedagogía, el arte y la cultura. Con el objetivo principal de promover una formación cultural sólida no sólo en la escuela, sino en los espacios de la ciudad.

En el primer volumen los textos exploran distintas cuestiones relacionadas con el arte y la cultura: ¿Cómo generar un ambiente cultural en un contexto escolar donde los docentes consumen la cultura chatarra de la televisión, el cine y radio comercial y la lectura brilla por su ausencia? ¿Cuáles son las instituciones que delinean la política cultural en este país? ¿Pueden las escuelas y los sistemas educativos institucionales competir contra la televisión? Otra de las preguntas que se busca responder desde hace muchos años es ¿para qué sirve el arte?

En el primer volumen del proyecto, coordinado por Mario Torres y Carlos Higuera, colaboran Ireri Ortíz Silva, Paula Espinoza, Carlos Adolfo García Solís, Leonarda Rivera y el propio Carlos Higuera en su parte primera; en la segunda, contribuyen con ensayos Jorge Eduardo Ortiz de Montellano García, Rogelio Laguna y Emmanuel de Jesús Elizalde Torres.

En ellos se abordan temas como la experiencia artística en el mundo prehispánico, en donde Carlos Higuera expone cómo era la práctica del arte mesoamericano. Habla del creador mesoamericano y cómo “la obra de arte prehispánica se sumía en el anonimato, era lanzada como una pequeña piedra arrojada a un pozo sin conocer nunca el rostro”.

Posteriormente, Ireri Ortiz aborda el arte colonial y la imagen simbólica religiosa en la Nueva España. Explora la imagen de nuestra señora de la luz, cuya imagen “encierra en sí, una iconografía pensada para recordar y reafirmar creencias, que impuestas funcionan sobre la razón”.

Paula Espinoza escribe sobre el Muralismo y la construcción de la identidad nacional. Estudia la época en que surgió la vanguardia de los muralistas y cuál fue su finalidad, su propósito. La autora hace una pregunta de suma importancia: ¿Cómo lograr trasmitir los conocimientos que comuniquen y trasmitan la cultura? El movimiento muralista también lo explora Carlos García en su texto, en el cual sostiene que “la producción de la obra de arte, por una parte, se encuentra estrechamente relacionada con el contexto en el cual se realiza”.

Leonarda Rivera diserta sobre un personaje fundamental de nuestro país: Antonio Caso. Específicamente habla sobre una de sus contribuciones al arte, la fundación de la cátedra de estética en México, la cual está cerca de cumplir sus primeros cien años. La autora hace un análisis sobre el alcance que tuvieron las ideas de Antonio Caso, quien “asumió el afán hegeliano de encontrar en las artes la manifestación del absoluto; Caso sostuvo que las artes son una fuente primaria para reconocernos como seres humanos”.

En la segunda parte del primer libro, Jorge Ortiz explora el arte en el siglo XX. Hace un recorrido por la pintura, música y literatura para acercarse un poco más a entender la creación humana del siglo pasado. Jorge Ortiz se sumerge en “el vasto espacio de las artes, para entenderlas, espacio tan vasto como el número de mentes que han habitado, y habitan este mundo”.

Por su parte, Rogelio Laguna habla de la recepción del arte y el texto. Dice que ésta “se convirtió durante el siglo XX en una de las vías más importantes para pensar el arte”. Asume la obra artística no como un algo cerrado, sino como espacio abierto, “estructura abierta en sus sentidos”. En su ensayo el autor habla de obras (arte) que se mantienen a sí mismas, que se sostienen con su propia estructura.

Finalmente, Emmanuel Elizalde habla sobre la pedagogía artística. Entiende la educación artística como algo que se “aplica a toda hora, es la esencia del aprendizaje del niño, está presente en todos los momentos de su vida”. La pedagogía artística es una forma completa de asumir la enseñanza, no es una herramienta formadora de artistas, sino de humanos.

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Docencia e investigación en educación artística

El segundo tomo de los Cuadernos de Educación Artística aborda el tema con una perspectiva teórico-práctica. En la primera parte cuenta con la colaboración de Rosario Estrada García, Nayeli Torres Morales, Jorge Eduardo Ortiz de Montellano García, Carlos Adolfo García Solís, Juan Pablo Luna Gómez y Mario Torres López; en la segunda, los textos son de Rogelio Laguna, Luis Álvarez Falcón y Carlos Higuera.

El papel del currículo en la educación artística es para Rosario Estrada un tema fundamental. Hace un recorrido por diferentes reformas de los planes de estudio en el Sistema Educativo Mexicano. La autora se pregunta: ¿cómo está considerada la asignatura de Educación artística respecto del resto del plan de estudios? El arte debe apoyar en la creación de un “lugar capaz de ofrecer oportunidades para el desarrollo de la autoestima, la creatividad, el pensamiento crítico, las emociones y los valores sociales”.

Para Nayeli Torres el teatro tiene muchos retos por delante. El teatro “tiene la posibilidad de adaptarse como un recurso didáctico y como un medio de desarrollo personal integral”. Explica la autora sus experiencias en la comunidad de Nahuatzen y como los niños acceden a diferentes de expresión cultural para complementar su aprendizaje, en este caso el papel del teatro en el desarrollo de las habilidades que se aprenden en otras materias.

Conciencia social adquirida a través del cine es el tema que desarrolla Jorge Ortiz. La vida está ligada al cine y el mundo no se entiende de la misma forma desde su llegada. El autor sostiene que “el fenómeno cinematográfico posee un sentido didáctico”. Explora en su texto el legado de algunas películas mexicanas que transformaron la forma de ver el mundo. Una de las herramientas que aprovecha del cine es el discurso de la conciencia social y los personajes que cumplen con la misión civilizadora.

Las posibilidades del arte son muchas, una de ellas es su función didáctica en la historia de la producción artística. Carlos García dice que “todos los productos humanos son culturales, socializados y transmisibles”. El arte es fundamental para todas las sociedades, “el valor didáctico con el que cuenta el arte tiene la característica principal en la elaboración de los iconos”. Estos íconos: ideas y sentimientos, son esenciales para una sociedad. El autor explora la didáctica del arte a través de la historia en su texto para recuperar el valor de la didáctica del arte como socializadora de ideas comunes que apoyan en la formación intelectual del pueblo.

En “El grabado mexicano” Juan Luna estudia la importancia del grabado y el Taller de la Gráfica Popular. Tema de suma importancia para el autor, pues es fundamental entender esta etapa del arte mexicano. El grabado se trasciende como imagen y estética, pues como dice el autor, su valor también es cultural, antropológico y sociológico. El grabado nacional tiene antecedentes en el periodo precolombino lo cual lo convierte en una de las artes más antiguas que se practican en nuestro país. La imagen gráfica ha sido una gran transformadora de la realidad social, y seguirá siéndolo.

Superar el sentido común y las aproximaciones burocráticas al tema del arte en la educación es el objetivo del texto de Mario Torres. Para lograr una educación realmente integral es necesaria “la correspondencia entre la producción de las artes, la inversión y el desarrollo de programas culturales tanto en la escuela como fuera de ella”. Superar el academicísimo e integrar el arte completamente en la vida y no solo en el aula. El autor pregunta: ¿cómo generar un ambiente cultural en un contexto escolar donde los docentes consumen la cultura chatarra de la televisión, el cine y radio comercial y, además, la lectura brilla por su ausencia? La respuesta no es única.

La segunda parte del libro inicia con un texto de Rogelio Laguna. En él se recupera una antigua conferencia del filósofo Friedrich Nietzsche para repensar en nuestro tiempo el papel de la cultura en la educación. La educación y la cultura se han convertido en productoras de útiles. Es este carácter utilitario de la educación el que critica el autor, pues “el Estado se ha encargado de llevar masivamente a las aulas la enseñanza de ciertas disciplinas, incluso las artes y las humanidades, con el fin de que esto le produzca ulteriormente grandes beneficios”. Rogelio Laguna habla del porvenir de la cultura, es decir, de la civilización. Proyecto al cual ―afirma― todos los que nos dedicamos a la cultura debemos tener en mente.

Luis Álvarez Falcón habla de la saturación formal y efectividad estética. Dice el autor que arte y ciencia recorren un tramo común: la “técnica”. Posteriormente habla de la relación entre verdad y belleza. Hace un análisis de las concepciones platónica barroca. Concluye que en ambas hay un común denominador: la dialéctica Verdad-Apariencia. Dice el autor que la fuerza erótica del arte reside en su dependencia de la Verdad y en su propia superación. Explora otros temas como la Forma-Barroco, y las relaciones entre Velázquez y Cézanne.

Carlos Higuera finaliza el tomo al hablar del perfil clásico de las innovaciones modernas. Su texto recupera el trabajo del filósofo Samuel Ramos. El papel del muralismo explicado por Ramos es una de las partes de este ensayo. Posteriormente habla sobre el arte prehispánico y el trabajo de Diego Rivera. Dice que “Rivera tiene una doble cara, es una tierra fértil que absorbió lo mejor de la tradición europea y la fuerza mexicana”. El autor hace un análisis de la lectura de las obras plásticas. Concluye recuperando la herencia que deja la filosofía, a través del trabajo de Samuel Ramos, sobre el muralismo y el arte mexicano.

RMM / GT / @Seliztli