Derechos Culturales, un reto en la CDMX

Por: Zoila Juárez

La falta de oportunidades deriva de las políticas neoliberales, que en cierta manera el nuevo gobierno federal busca eliminar, pero hay ciertos sectores de la sociedad que se oponen a un cambio dentro de la administración pública, discriminando a ciudadanos de a pie para ocupar cargos.

El caso más reciente es la crítica férrea que se hace sobre algunos nombramientos de la administración pública, que incluso han costado la renuncia de varias personas.

El caso que se viralizó en redes sociales fue el de Jesús Galindo Calderón, director del Instituto de la Defensa de los Derechos Culturales, a quien El Economista, le descalificó por haber sido “vagonero” en el STC Metro y ahora ocupar un cargo dentro de la Secretaría de Cultura de la CDMX.

Es aplaudible que la ciudadanía ascienda a puestos de mando para generar un cambio estructural en las instituciones, “servidores públicos cercanos a las problemáticas sociales, no la antaña generación de políticos ajenos, dirigiendo desde un escritorio”, comentó para MilMesetas la abogada Fabiola Ramírez Ortiz, integrante del Consejo para Prevenir y Erradicar la Discriminación (COPRED).

La profesionalidad de Galindo proviene de las raíces sociales de este periodista ambulante como lo describió La Silla Rota hace cinco años: uno de los varios representantes de los comerciantes que actualmente venden artículos en el Metro, señala que el GDF emprendió una campaña de criminalización contra ellos, que sólo provocará que miles de familias se queden sin el sustento básico.

“Nadie aquí está porque quiera, o porque le guste, o porque despertó diciendo: cómo voy a molestar a la sociedad hoy, sino por una necesidad primaria”, explicaba el actual gestor cultural que en aquel entonces estimaba la existencia de más de 5 mil ambulantes del Metro (pasilleros, bocineros e invidentes).

El comunicólogo por la Universidad Nacional Autónoma de México, al tener la necesidad de continuar vendiendo en los trenes, oficio que aprendió desde niño, afirmaba tener “la dignidad y el orgullo de representar a 300 vagoneros de la Línea 2” ante elementos policiales que decomisaban la mercancía amenazándolos con llevárselos a El Torito sin orden judicial, decomisos que sin otorgar un comprobante se convierten en robo.

“Si le retiras la mercancía al vendedor, los estás dejando un día sin comer. Apelamos a la sensibilidad política pues no somos ovejas negras, como si no tuviéramos derechos humanos o como si fuéramos animales”.

Ahora como cabeza del Instituto, Galindo Calderón pidió ayer en una entrevista con el periodista Nacho Lozano, de Grupo Imagen, le den el “derecho a la duda” y una oportunidad para demostrar que no es un director defensor de los derechos culturales improvisados y se dejen de hacer criticas sin conocer el trabajo de las personas.

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