“¡Dios Mío!”, el Amor en la escena cotidiana

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“¡Dios Mío!” / Shanti Oyarzabal

Despiertas desnuda-desnudo. Mirar alrededor ¿primer acción? Inconsciencia-consciencia de las sensaciones. Con piyama o sin ella: desnuda-desnudo en tu intimidad. Reacciones-respuestas interactúan con el exterior. Eres. Te levantas de la cama, descalzo pisas el suelo. Buscas qué ropa usarás hoy. Levantarse para ir a trabajar, a desayunar, salir de ser para pasar a actuar. ¿Qué abrigo usarás hoy? El blanco, verde, amarillo, azul, rojo, negro… ¿cuál? Gris. Sí, combina con el cielo nublado, parece que lloverá. Pero ¿combina con el sitio al que te diriges? Habría que pensarlo con más detenimiento, porque María-Mario ha regresado de Dinamarca y quizá ahora sí te mire con más detalle. Además, irás a la inauguración de la Galería y no querrás verte o ¿Sí? ¿Tú? Vaya qué cosas digo ¿qué es eso? Ya sé, usarás ese color que siempre usas, el que todos han visto.

Caminas segura-seguro, erguida-erguido, fuerte. Esa tonalidad te sienta bien, resplandeces de entre todos los abrigos aquí a tu lado, a la periferia. Vivir actuando. Actuar que vives. Qué genialidad, quién la habrá inventado.

Haciendo el amor contigo mismo debajo de las sábanas, sobre tu almohada: vida sobre la tierra del inconsciente, allí en tus sueños que, creo, no recuerdas. Círculo cotidiano, búho sistemático. Ahora estás aquí, tenaz, pisando suelo firme con tu abrigo.

El cuerpo transita con revuelo. Te sientes libre. Es más, eres libre. El escenario se torna fresco. Has llegado a la reunión. Parece que todos han elegido el abrigo adecuado, alguno que otro es bastante agrio.

Tu voz resuena a través del gabán a grado tal que sin él no existes. ¡Cuidado, María-Mario te ha mirado! ¿Qué harás?

—Seducir es hacer que el otro haga lo que deseas —susurran detrás de tus oídos. Eso sí, por nada del mundo te quites el abrigo.

—¿Para qué tantas palabras, tantos gestos, si el amor es más que una ilusión? El amor no existe en sí mismo sino porque lo podemos imaginar (…) Sólo existe en nuestra imaginación —grita una gabardina roja por allá, muy cerca de la verde.

Castillo flotante, invisibles átomos del aire —diría Gustavo Adolfo Bécquer—, pinta el escenario. De pronto, te da calor, el abrigo te estorba; pero cómo quitártelo aquí. María-Mario se ha acercado, el calor no para. Vaya, qué ardor… pero sin gabán no te verán; mejor guarda compostura. ¡Oh, no! El cuerpo habla cada vez más próximo a María-Mario. Has perdido mesura. ¿Tan rápido te has quitado el gabán? ¡Dios Mío!

Ahora preparan el ring. Tú en una esquina apenas respirando a través de la piel pálida de poros casi cerrados, no los del gabán. En la otra esquina se prepara el Otro, mirándote con desafío. Tu cuerpo se siente más caluroso, tintineos inundan la circulación de tu sangre, se erizan tus bellos. Comienza la lucha.

El amor “es como la magia. El mago saca el amor del sombrero cuando le conviene (…) y cuando está desconsolado sólo tiene que sacarlo”, recuerdas el eco de las gabardinas locas de allá atrás.

¡Vamos, vamos, inicia el primer round! Vas bien, 1-0, 2-0… ¡Cuidado se está acercando! Vigila la izquierda. Te está tanteando el pecho. ¡Cuidado! Te ha sacado 3-2. ¡Sigue, sigue, tú puedes! Oh no, el tango te atrapa.

Se escuchan los gritos de ambos lados, una parte del público está muy preocupada, parece que María-Mario va ganando. ¡Sangre! ¡Sangre! Se escucha como eco, mientras la pareja se va ocupando de lo suyo: una que otra caricia, el suspiro a lado del oído a ritmo del tango, el cada vez más próximo roce de la piel, el sudor a rienda suelta. Quizá, el ruido del público se dispersa y ustedes se pierden.

Recuerdas las palabras aquellas: “Tienes que dejar el ego a un lado”, “el amor es tan importante como comer”… y esas voces callan. Y tú sonríes de ti hacia el Otro. ¿Quién ha ganado? Dicen todos que su cada cual.

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¡Dios Mío!, del gesto a la confrontación contigo mismo

La creación dancística-teatral dirigida por Shanti Oyarzabal, beneficiario del programa Becarios con Trayectoria del FONCA 2009, bajo la línea del teatro gestual, da una ida y vuelta a las emociones del espectador. Entre la inmovilidad y la intensidad de la expresión corpórea, incita a éste a confrontarse consigo mismo, generando con cada letra corporal diversas emociones, sentimientos y reminiscencias.

¡Dios Mío! es una obra que “aporta una dimensión del teatro corporal que se encaja entre la danza y el teatro. Tiene toda una serie de posibilidades que se manifiestan con la expresión de todo el cuerpo, por eso utiliza elementos de danza, de teatro, de la pantomima. No hay fronteras en cuanto a la expresión, no hay estilo determinado. Aporta esas vías de expresión de todo el cuerpo en grupo y en individuales”, explica Shanti Oyarzabal, antropólogo social.

La obra muestra la ruptura y la conformación de la homogeneización social. “Tiene una coherencia que revela la oposición del individuo a la masa, y por otra parte, los momentos en que el comportamiento humano rebasa la normalidad y pasa lo absurdo. Por ejemplo, la escena en que se da el duelo entre la mujer y el hombre; hay una superposición de lo que es una pelea de voz entre dos hombres, pero teniéndolo como una pelea entre los dos sexos, cuyo objetivo es ganar. Ello es absurdo, porque es una relación amorosa donde no hay perdedor ni ganador”, señala Oyarzabal.

¡Dios Mío! maneja diferentes realidades, pero juntas. “Expone ese momento en el que el individuo y la masa se salen fuera del marco que los conforma, en el que se rompe el ritmo y se detiene la respiración, cuando los extremos se rozan y el absurdo se instala en la vida cotidiana”. Expresa “los gestos cotidianos, los ademanes aprendidos que se van transformando poco a poco en posturas, en movimientos disociados o repetitivos, revelan los impulsos que guardan los personajes al interior, mismos que se desbordan transgrediendo las formas impuestas”, continúa Oyarzabal.

La iluminación, el manejo del espacio y el sonido son elementos que dan vida a múltiples interpretaciones acerca de esta obra dancística, cuya propuesta nace del Teatro inercia, fundado en 1990; gracias al cual Shanti Oyarzabal realiza y dirige sus propias obras, trabajo que ha presentado en Festivales en Alemania, Polonia, Bélgica, Noruega, España, Francia y Rumania.

La puesta en escena fue creada hacia 1994 en Berlín, donde el director, invitado por la Escuela de Bellas Artes de aquel país, impartía un taller de entrenamiento corporal: el eje temático era lo absurdo y el Dadaísmo. Cuando Shanti Oyarzabal explicaba a los actores/bailarines qué harían: quitarse y ponerse los abrigos, éstos se reían y exclamaban: ¡Dios Mío!, expresión que dio título a la obra.

Su construcción nace a la inversa: de la realización al papel, a partir de la improvisación se va creando poco a poco la estructura de toda la obra. Esto le da elementos que escapan de un marco lógico o racional más cercano a la realidad.

La idea de usar abrigos se originó de una situación particular con los bailarines. Ellos, al llegar al taller se quitaban esta prenda de uso habitual en Alemania, pero el frío los obligaba a ponérsela y quitársela en repetidas ocasiones. Lo mismo que harían en escena. En vista de que sus gabanes eran gruesos y pesados, se generaba toda una tramoya para quitárselos y ponérselos al tiempo de que bailaban.

Conforme la obra se ha presentado en México, los abrigos han tomado más significados. Reflejan parte del cuerpo, “el caparazón, los pensamientos y los deseos están ahí”. Los gabanes son también alas que permiten limpiar el alma, que se vuelven parte de una fusión, que protege, permite guardar secretos, o que, al contrario, vulnera socialmente. Es, además, una representación de la homogeneización a través del vestido.

¡Dios Mío!, producida por Luis Fernando López y Víctor M. Gómez Villaverde, cuenta con la participación de doce actores/bailarines en escena. La iluminación corre a cargo de Carolina Jiménez y la Música por Eduardo Palacio.

¡Dios Mío! se presentará hasta el próximo domingo 21 de octubre en el Teatro Raúl Flores Canelo del Centro Nacional de las Artes (CENART), ubicado en Río Churubusco #79. Funciones jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00.

RMM / TOG / @Novalipix

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Fotografía por Tania Ortega

One Comment

  1. Regards for sharing your well put together website.

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