Entre cuestionamientos sobre el cine español los Goya llegan a su edición 28

JUAN FERNANDO ENRIQUE |

(Madrid)- Una vez más este 9 de febrero se ha celebrado la gala de los premios del cine español, la Gala de los Goya, que ha repartido 28 estatuillas, tantas como el número de la edición que nos acontece. La entrega se ha celebrado en el Centro de Congresos Príncipe Felipe del Hotel Auditorium de Madrid, retrasmitido por La 1 en TVE, así como por www.rtve.es que este año incorporaba la emisión en paralelo de la alfombra roja, la gala, la sala de prensa, la retransmisión de la gala en Radio Nacional de España, el backstage y todas las reacciones de los premiados entre bambalinas, una labor de rtve elogiable.

Fueron cinco las películas nominadas a mejor película del año, y ha sido “Vivir es fácil con los ojos cerrados” de David Trueba, la que finalmente se llevó la tan preciada estatuilla, así como otros cinco ‘cabezones’ más que la han consagrado como la gran ganadora de la noche. La película que se llevó la mayoría de los reconocimientos técnicos fue “Las brujas de  Zugarramurdi” de Alex de la Iglesia. Otros dos reconocimientos se llevó “La Herida” de Fernando Franco “ filme que ganó el Goya a mejor director novel, dos para “la Gran Familia Española” y uno para “Caníbal”. Así también cabe destacar la ganadora a mejor película de habla hispana, la venezolana “Azul y no tan rosa”, y el premio a la mejor película europea, que fue para la tan premiada “Amor” de Michael Haneke.

La ceremonia estuvo amenizada como otros años por la inclusión de sketches en los que el presentador hacía una incursión a modo de broma en cada una de las películas nominadas, como si fuera un personaje más de éstas. Estuvo llena de agradecimientos por parte de los premiados, muchos de ellos pecaron de ser demasiado largos y aburridos, dando gracias a familiares, amigos, compañeros, en su mayoría desconocidos para el espectador. Hubo también un espectáculo musical para presentar los premios a la mejor canción y mejor música original. Pero lo que salpicó todas las partes de la ceremonia fue la idea, otras veces escuchada, acerca del valor del cine español.

La noche comenzaba con un sketch en el que el presentador, Manuel Fuentes,  formulaba la pregunta que desde hace años venimos oyendo en esta y otro tipo de ceremonias acerca del cine español. La pregunta era la siguiente: ¿tiene el cine español calidad? Si no fuera por las veces que hemos escuchado este comentario, nos alcanzaría en el estómago como un puñal, llenándonos de estupefacción, dolor y desconcierto. Pero no sólo se planteó esta cuestión al principio sino durante muchos momentos de la gala.

Este año, además, se hizo la notar la ausencia del Ministro de Cultura, Ignacio Wert, quien sin embargo estuvo presente tanto en los discursos de los premiados, el del presidente de la Academia, como los del propio presentador. Parece ser que esto afectó a los asistentes, tales como Roberto Álamo, que cuando recibió el Goya a Mejor Actor de Reparto por su trabajo en ‘La Gran Familia Española’, mencionó  en su discurso ‘Ay Wert, me has deshonrado’ por no haber acudido a la gala. Así lo entendieron muchos asistentes, como una falta de desconsideración de Wert hacia la industria del cine, y es que ha sido la primera vez que un Ministro de Cultura no ha acudido a la cita de los Goya.

¿Será del descuido gubernamental de donde  viene esta inseguridad con respecto a nuestro cine? ¿es la falta de apoyo del gobierno hacia tal sector, la cultura? Recordemos que en septiembre de 2012 entró en vigor una nueva subida del I.V.A, que afectó al cine de una forma considerable. Las entradas pasaron de tener un I.V.A. del 8% al 21%. Es más, el mes pasado el Gobierno anunciaba bajar dicho impuesto al 10% en algunos sectores culturales, beneficiando a pintores, marchantes, fotógrafos, performers, galeristas y hasta creadores de fallas, y sin embargo no se incluían otros espectáculos como el cine o el teatro. ¿Es que el cine no ha sido suficientemente valorado desde el gobierno? Esto siempre nos ha llevado a comparativas con otros países europeos, sobre todo Francia, en el que se invierte y se protege al parecer mucho más el cine nacional.

Pero, ¿esto es motivo suficiente para esta constante duda acerca de nuestro cine? Lo cierto es que el cine español no acaba de llegar al público, o quizás el público no se deja atrapar por éste. En las salas se sigue visionando mucho más cine extranjero que el propio. Volviendo a la pregunta que nos hicimos al principio, ¿es que acaso el cine español podría asemejarse a un género? ¿son tan parecidas las películas entre ellas? ¿hay algo común que las asemeja a todas? Si vemos el palmarés, los cinco largometrajes nominados a mejor película, nos daremos cuenta que abarcan diferentes temáticas, desde la vida de una chica con un trastorno de personalidad, hasta las peripecias de una familia que celebra una boda el mismo día que España gana el mundial. Hay thriller, drama, comedia…

Así, durante toda la gala pudimos escuchar más referencias hacia la calidad de nuestro cine, pero ¿se trata de convencer a alguien? ¿para eso es por lo que se hacen este tipo de galas, para convencer al público? ¿no están las salas ahí para que cada uno se conforme su propia opinión?

Es por esto por lo que quizás el enfoque de esta ceremonia está desvirtuado. Posiblemente comenzó a politizarse desde la Guerra de Iraq; recordemos aquella gala de 2003 en la que muchos de los asistentes se manifestaron en contra de la incursión de nuestro país en esta guerra, los cuales llevaban hasta pegatinas con el lema ‘No a la Guerra’. Y en sucesivas ocasiones han ido discurriendo diversas protestas. Pero, ¿es esta la finalidad? ¿no es sino reconocer el trabajo de los cineastas de este año? ¿no se trata de impulsar a nuestro cine animando a la gente a que vaya a las salas a ver a las películas premiadas? ¿no es sino un impulsor de mayores ofertas de trabajo para aquellos que han sido galardonados, y finalmente, impulsar el empleo en este sector y por tanto el mundo artístico del cine? ¿no es sino un lugar de reencuentro y de celebración? ¿un motivo para la diversión?

Quizá la respuesta a todo esto estaba en las palabras del discurso de agradecimiento por mejor dirección de David Trueba. Este decía: ‘Vamos poco por Cataluña, y es una cosa que os recomiendo, ir más, y decirles que les queréis’. En estas palabras se enmarcan la solución a este dilema: ‘Vayamos más al cine, y digámosles que les queremos’.

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