pinatas(Mex)El pueblo mexiquense de Acolman es célebre por ser cuna, desde hace más de 400 años, de la famosa Feria de la posada y la piñata. En diciembre, el pueblo se prepara para recibir a cientos de turistas nacionales y extranjeros a una celebración popular que, bajo el lema de ¡No rompas las tradiciones, mejor rompe una piñata!, representa una de las celebraciones navideñas más representativas del Estado de México y su folklore.

Dentro de la creencia popular, fueron los frailes agustinos quienes trajeron a Acolman las posadas con el propósito de evangelizar a los indígenas, convirtiendo al pueblo en cuna de la tradición nacional. Según la leyenda, el nacimiento del dios indígena Huitzilopochtli coincidía con la de Jesús, situación que fue aprovechada por los religiosos para introducir el catolicismo en la región.

El 6 de agosto de 1586, fray Diego de Soria, prior del convento de Acolman, obtuvo la anuencia para celebrar del 16 al 24 de diciembre las llamadas “misas de aguinaldo”, hoy conocidas como posadas y donde se comenzó a utilizar la piñata, que representa, en conjunto, la lucha que sostiene el hombre en contra de las malas pasiones.

La olla representa a Satanás o al espíritu del mal que con su apariencia llamativa atrae a la humanidad; la colación o los dulces son los placeres desconocidos que se ofrecen al hombre para su perdición, y el vendaje hace alusión a la fe que debe ser ciega y se encargará de destruir al mal.

 Los siete picos de la piñata tradicional representan los pecados capitales: gula, ira, lujuria, soberbia, envidia, pereza y avaricia, que serán destruidos a garrotazos. Con el paso de los años, la fiesta se cubrió de un particular colorido hasta llegar a la modalidad actual.

Es tradición en la festividad la realización de carreras de caballos, de jaripeos, bailes populares, corridas de toros, grupos musicales, comida y bebidas locales, juegos de lotería, ruleta y peleas de gallos. Resalta también, por su curiosa peculiaridad, la votación para elegir a la reina de la feria, quien luce un vestido de gala en forma de piñata. Además, se realiza un concurso entre los artesanos para obtener la piñata mejor decorada. Las piezas participantes se exhiben en la explanada municipal hasta el fin de la feria.

Así, del 16 al 24 de diciembre es posible disfrutar de una fiesta tradicional que busca rescatar y promover una tradición de profundas raíces históricas, realzada además por los sitios históricos como el exconvento de San Agustín, fundado en 1540; la ex hacienda de San Antonio ubicada en San Pedro Tepetitlán y construida en el siglo XVI y la capilla de San Mateo Chipiltepec, construcción de estilo franciscano de fines del siglo XVI, todos ellos que dan a la fiesta una gran esencia colonial.

AM/RL