La gente y las calles de Ciudad Nezahualcóyotl han sido el material con el que muchos artistas locales considerados “callejeros” construyen su obra artística, pues plasman el contexto donde les tocó vivir. Este es el caso del pintor autodidacta Guillermo Ramos Hernández, oriundo la colonia Benito Juárez, quien la semana pasada inauguró su más reciente exposición “Otros dulces sueños”, en el vestíbulo de la División de Administración de la Universidad Tecnológica de Netzahualcóyotl (UTN).
Para “Memo”, como le dicen sus amigos, la materia prima se encuentra en sus “sueños y (en los) trozos de su realidad”, pues juega con diversas técnicas y materiales para hacer de su obra una multiplicidad de imágenes que podrían entrar dentro de corrientes pictóricas como el surrealismo o el dadaísmo. A él no le interesa, sin embargo, “encasillarse”, gracias a ello ha incursionado en diversos soportes, ya que utiliza desde óleo hasta esténcil, aerosol y aerógrafos.
“Reflejo las calles, me críe en las calles con chavos banda, con punks; no me siento contracultural, no tengo ninguna ideología ni partido político, simplemente lo que hago es para causar sensaciones en las personas. No me gusta que me cataloguen, sólo plasmo lo que vivo”, explicó Ramos a Revista MilMesetas, con las manos aún manchadas de pintura.
Después de estar algunos meses en talleres de pintura en el Colegio de Bachilleres 12, donde comenzó con la aerografía, salió a trabajar a Tamaulipas como obrero donde aprendió lo que es su “oficio”, pues diario pintaba: “me involucré en el ámbito artístico de Tamaulipas y expuse en el Museo de Arte Contemporáneo de Tamaulipas. Me regresé a México hace 8 años donde actualmente desarrollo mi obra”, declaró Ramos quien actualmente realiza actividades culturales en el Panteón Municipal de Neza.
Para este artista, forjado más en la calle que en la academia, es muy gratificante que las instituciones públicas abran las puertas a los artistas locales, ya que esto antes no ocurría: “hace 12 años cuando toqué varias puertas, como la Biblioteca Jaime Torres Bodet, nos daban una patada en el trasero; chido que se estén abriendo las mentes”.
RMM/ES