(Mex)El estreno de Inception, de Christopher Nolan, deja en claro dos cuestiones: que el director inglés se ha perfilado como uno de los creadores cinematográficos más visionarios de los últimos 10 años y que su contribución ha ayudado a dar forma a una tendencia narrativa cinematográfica cuyos argumentos han dejado a un lado la explotación de la vida humana desde sus actos y hechos externos para adentrarse en la exploración filosófica y psicológica de sus sensaciones, sentimientos y, en las experimentaciones más aventuradas, de la mente misma.
Si bien dicha tendencia no es nueva, ha sido durante la última década que ha cobrado mayor fuerza, sobre todo desde los guiones de Charlie Kaufman (Eternal sunshine of the spotlles mind, Being John Malkovich), Soffia Coppola (Lost in Translation, The virgin Suicides) o la cámara de Spike Jonze (Where the wild things are, Being John Malkovich).
Pionero de tales búsquedas narrativas con su ópera prima: Memento (2000), Nolan ha apostado por la exploración de la percepción de la realidad a través de sentidos totalmente falibles y equívocos, que como receptores determinados por el inconsciente, falsean y confunden lo real con lo que se cree real. Así, el portador de tales sentidos, receptores condicionados por la percepción individual de la realidad, trastorna el medio porque su subconsciente se halla en caos. Entonces, la percepción de lo real queda subordinada a deseos, culpas, ideas, destruyendo esa realidad o confundiéndola con otra meramente aparente y falsa.
El caso de Inception ( en México conocida como El Origen) es notable, pues a pesar de haber sido concebida como una propuesta visual rentable desde los grandes presupuestos -al contrario de la naturaleza totalmente independiente de Memento o semi independiente de The prestige ( 2007)-, Nolan supo equilibrar tal naturaleza de superproducción con la intención vertebral del filme: comentar las posibilidades de los mundos de ficción respecto a una realidad, determinada por la concepción de quien la experimenta. El argumento de la cinta desarrolla la posibilidad de sembrar una idea en el inconciente del individuo de modo tal que éste cambie totalmente su concepción de lo real.
Así, en dos horas y media que fluyen amenas, los protagonistas entran al inconciente del sujeto a quien pretenden sembrar ese “virus ideológico” que destrozará el imperio económico. Sin embargo, más allá de la anécdota del crimen perfecto, tan cotidiano en las mega-producciones, el filme se postula como un calidoscopio de consideraciones en torno a los recuerdos, los apegos, los conflictos psicológicos y emocionales y, sobre todo, la falacia que representa la realidad y su percepción.
De esta forma, a través de recursos visuales y narrativos contundentes, reflexiones sobre la lógica y la razón; y un manejo del suspenso adecuado, Nolan logra construir un filme que si bien tambalea en algunos momentos, representa una buena propuesta dentro de esa nueva tendencia narrativa y temática, que ofrece productos cinematográficos no sólo visualmente impresionantes y de amplia rentabilidad comercial, sino también inteligentes y profundos, que demuestran que el cine contemporáneo no ha agotado temas ni recursos.
AM/RL
amiga, me topé con tu texto y me saltarón varias cosas a la mente en cuanto la terminé. en primer lugar, su opera prima es following (disculpa el comment mamón, no quiero sonar así) te recomiendo muy desesperadamente verla, pues es brillante. en segundo lugar creo que lo que dices con respecto al tipo de cine que inagura según tu texto el cinesta inglés, decadas atrás Federico Fellini ya lo había conseguido, quiero pensar que tarkowsky, an algunos films godard. A mi juicio estás citando película muy buenas, pero totalmente mainstreme, checate los films experimentales de warhol, un ejemlo muy bueno es chelsea girl.
muchas gracias, te repito, no me tomes, cual mamón, no quiero sonr así, espero me comentes algo.
A.S
La pelicula es excelente.