IDM -60Texto: Eduardo Citronnè

Foto: Danny Gar

¿Qué pasa con la moda en México? Abro esta pregunta en todos los aspectos posibles. ¿Dónde se encuentra su producción, su funcionamiento, su recepción? ¿Qué pasa con su compra?

Se necesita exponer de una manera clara el papel que funge el vestido en todos nosotros. Plantear el vestido, la moda, como un lenguaje que va más allá de ella misma como prenda y que puede brindar apoyo y expresión en nosotros mismos. Hay que mostrar que para ese trabajo contamos en México con las herramientas necesarias. Que puede ser un diseño que satisfaga nuestras necesidades, nuestro tiempo y nuestros bolsillos. Brindar propuestas visionarias en todo sentido, que se ajusten a las diversas situaciones que presenta cada consumidor. Compromiso por parte de todos, de los diseñadores, tanto estudiantes como emergentes y consolidados; de los empresarios y de los encargados de difundir este quehacer nacional.

Entender el vestido que propone la moda como un lenguaje, una pieza cargada de sentido. Sentido que nosotros al portarla le iremos definiendo y re-definiendo, que poco a poco le daremos un significado.

Pensamos la moda desde aquello que la trasciende: el mundo y el espectador. Justo esta interacción entre moda y lector/espectador es el ensamblaje de la primera; la reformulación de la pieza diseñada trae al mundo algo que no era pero que a partir de ahora, ya es.

Este ensamblaje es darle sentido a la prenda, a cargo del público como producto de su interacción con los signos puestos en ella. Al espectador poco le interesa el origen o elemento fijo de la pieza, no se enfrenta a ellos. El sentido que le da es mediante la experiencia. Est es lo que decíamos anteriormente respecto a no pensar al diseñador y enfocarnos en la prenda misma.

Lo que tenemos entre pieza-comprador es una red de estructuras. Un movimiento no sucesivo sino discontinuo, un plexo de fuerzas que están allí sin que un sujeto las produzca, que se piensan sin objeto y sin sujeto.

Es a partir de una prenda en específico que damos a conocer nuestra persona, que mostramos lo que queremos de nosotros mismos, que hablamos acerca de lo que somos. De lo contrario, lo que estaría hablando todo el tiempo sería la pieza en sí, siempre diría lo mismo y no es el caso. Hablamos ambos, los dos participamos, ahí están las fuerzas que van más allá de nosotros.

Y es cierto que al estar hablando de prendas estamos hablando de ropa, pero no estamos hablando de ropa que solamente nos cubra del frío o nos proteja del sol entre diversas funciones que pueda tener. Estamos hablando de prendas diseñadas que otorguen un placer estético, creadas a partir de una emoción y que pretende generar una también, que impacte en nuestra persona y en los demás, que nos cree la necesidad de tenerla no solo por una urgencia básica de cobijo sino por un placer contemplativo, por un deseo de belleza y de expresión.

El vestido que no solo es ropa sino que es diseño de moda, fashion, es una pieza construida con técnica, con una finalidad, pero sobre todo con una carga conceptual, una pieza que trata de marcar un cambio. Una prenda hecha para la contemplación y la acción simultáneas, como una obra de arte contemporáneo que puedes ver en una galería y al mismo tiempo no deja de ser un objeto tan cotidiano. Una obra abierta que siempre nos cuenta una historia nueva, que nos habla de distintas formas.

¿Pero aquí en México nos interesa consumir fashion mexicano? ¿Entendemos que eso tiene que ver más con la propuesta que traiga un diseñador y la calidad de su trabajo que con la etiqueta cosida en la pieza y su fama? ¿Con lo que la prenda puede significar en nosotros y no al contrario, nosotros depender de ella?

Este es un problema real en la industria de la moda mexicana. La falta de interés puesta en el fashion mexicano, la decisión a invertir en demás marcas o en distintas formas de creación aun cuando se pueden consumir productos de calidad aquí. Piezas de calidad que dejan de ser simplemente ropa, que deberían ser impulsadas por los empresarios sin ser llevadas al fracaso. Me refiero a una producción donde se vea un verdadero beneficio en que todas las partes que le conforman se vean favorecidas, tomando en cuenta la diversidad de público que tienen o podrían tener. Siempre promocionable y comercializable.

Darle la proyección necesaria al diseño de modas en México. En un caso más concreto, para darle respuesta a nuestra pregunta inicial y marcar un espacio de la moda en el país, haré mención de una de las diversas plataformas que se encargan de mostrar el talento mexicano en tanto a diseño de modas respecta. El IDM (International Designers Mexico), que presentó su última edición Spring/Summer 2012 a finales del pasado mes de agosto, siempre se ha interesado por dar a conocer, no diseñadores completamente nuevos, sino aquellos que necesitan un empuje y que el ojo tanto crítico como consumidor los tenga presentes.

IDM -271

Esta quinta edición llevada a cabo en el Foro Polanco tuvo como imagen de la campaña al actor mexicano Jaime Camil, decisión bastante criticada por varios de los asistentes al evento; contó con una pasarela adornada por más de tres millones de cristales y cortinas bordadas en hilos de acero e incrustaciones de cristal bajo el apoyo de Swarovski Elements y mostró durante sus tres días de actividad veinticuatro desfiles, un showroom abierto a todo público compuesto por más de veinticinco diseñadores y una conferencia de tendencias impartida por Stylesight.

Dicha plataforma nos trajo como cada temporada tanto diseñadores con propuestas y trabajos atinados como diseñadores a quienes les falta un poco más de experiencia o hallazgo de camino, desde las ideas creativas hasta la elaboración de cada pieza, cada look.

Para comenzar este recuento comencemos tal como lo hizo el calendario del evento, con una grata sorpresa llamada Pourpre Couture, firma conformada por Diana Torres y Jessica Salgado, quienes se aseguran un firme paso por la moda en México mostrando para esta colección piezas cargadas de figuras geométricas y bloques de sobrio color que juegan con la forma natural de la mujer. Buena conformación de los looks, buenos terminados y calidad visible para cualquiera que se pose frente a una de sus creaciones fue la impresión que dejó su colección S/S 12.

Daniela Ferrari se presentó con su colección Beautiful People, que al mostrar piezas inspiradas en Lady Lyndon acercándose también a Marie Antoinette nos trae el dramatismo del siglo XVIII a la actualidad, adaptándose a los deseos y exigencias de la mujer contemporánea. Al mismo tiempo, nos presenta un crecimiento en la pasarela a comparación de su colección pasada. Aportándonos una interesante paleta de colores, evocando romance y mostrándonos moños, flores, bordados, ruffles en vestidos, blusas y shorts nos habló de su compromiso como diseñadora para con sus creaciones.

Sin duda, la participación de Olmos y Flores fue la más destacada del primer día. Siluetas masculinas portando trajes estructurados de corte militar y estampados floreados tanto en ellos como en camisas, shorts y underwear redefinían la masculinidad mexicana basándose en la arquitectura, paisaje y elegancia que representa por sí solo el Castillo de Chapultepec. Una paleta de colores que iba del verde olivo al arena, del rosa al amarillo pasando por un verde en su tonalidad más viva acaparó nuestras miradas en pantalones y sacos de elegancia barroca, para un hombre audaz, expresivo y bien vestido en el México actual.

Para el segundo día de pasarelas, la gente se aglomeraba para ver a Malafacha, marca conformada por Francisco Saldaña y Víctor Hernal, posicionada como una de las favoritas entre el público fashionista. Nos presentaron su colección The Radiant Child que traía todo el urban y el New York Style de los años en que Jean-Michele Basquiat impactaba en el mundo del arte. Una propuesta relajada para un uso más street pero sin dejar atrás la genialidad de este par de diseñadores. Colores brillantes y estampados enormes envolvían playeras y camisas; pantalones skinny, de tiro y shorts con leggings tanto para hombres como para mujeres protagonizaron el desfile. Piezas que vibraban y encendían nuestras miradas en rojo, amarillo, naranja, negro, beige, azul rey y turquesa muy bien acompañadas de una caracterización tribal en los modelos nos demostraron que Malafacha es una firma cambiante pero siempre con buenas ideas y un sello único para las personas que gusten de romper los estándares.

Llegado el último día, Kühl de Sandra Vite nos adentró a The Temple of the World, colección inspirada en una de las obras pictóricas de la escritora, escultora y pintora Leonora Carrington. Piezas que conforman una dialéctica entre el espíritu y la materia posándose en la silueta femenina, mostrando su dulzura y agresividad en texturas diversas y volúmenes geométricos. Pinceladas en beige, nude, fucsia, uva, pistache, coral, aqua y café identificaban la seda y telas naturales que armaban sus looks.

La Vill de Artemiza Cruz también nos hizo viajar, nos llevó a un lugar donde la opulencia y la decadencia se enfrentan continuamente, un Paraíso Artificial. Siluetas monocromáticas en tonos metálicos, como el plata y el dorado; el blanco, el beige y el nude adornadas por lentejuela, aplicaciones florales y transparencias nos daban como resultado una fémina sexy y misteriosa, suave y fresca que busca sustituir la realidad por el sueño de la realidad. Piezas que te transportan a la armonía en medio de un gran caos.

Otra participación destacada fue la de Culter, firma de Iván Aguirre que nos deleitó con una de las propuestas más originales de la noche. El espíritu del burlesque napolitano y el circo invadió la pasarela, con motivos de Pulcinella y el Clown la colección S/S 12 de Culter mostró una fantasía llena de vestidos, tank bodysuits y leggings en las más llamativas versiones del turquesa, rojo, verde, uva, negro y humo. Buen trabajo en las telas, buena propuesta en los sombreros que complementan algunos looks y una caracterización excelente en los modelos nos da como resultado un show lleno histrionismo y atrevimiento.

Otra de las gratas sorpresas que nos trajo el IDM fue la colección de Mariana Luna. Un desfile que mostró diseños bien logrados tanto en su fabricación como en una propuesta sofisticada, pulcra y fina para la mujer. Hermosas telas en blanco, negro, rojo, naranja y mora fueron limpiamente trabajadas con drapeados, holanes y seductores escotes. Sin miedo a equivocarme, una de las colecciones con más alta calidad entre los shows.

Ahora, si es cierto que varios diseñadores aproximaron sus creaciones lo más posible al arte, quienes lo lograron como un verdadero performance son los alumnos de IES Moda Casa de Francia. Liderados por Emmanuelle M.M. De Roman, directora académica del instituto, estos diseñadores en formación nos presentaron una colección espontánea, ecléctica y prêt-à-porter. Piezas que hablan de la reinvención al vestirse. Renovación y expresión mediante la prenda. Transformación de la vida a partir de looks muy bien trabajados, con un sentido claro, con una excelente presentación de texturas y colores nos puso de manifiesto que tanto la prenda como el portarla pueden estar tan cercanos al arte como queramos.

IDM -556El encargado de cerrar el evento fue Eduardo De Crisci y su trabajo para la próxima temporada intitulado Cruzero Black. El invitado diseñador argentino nos ofreció piezas en color hueso, beige, nude, blanco y negro. En sedas, nylon, lentejuelas, accesorios conformados por peces tanto vivos como muertos y demás telas encontramos siluetas masculinas y femeninas de interesantes cortes, shorts, camisas, vestidos, sacos, layers, playeras, tanks y faldas. Cabe resaltar el picado que se presentó en varias prendas llamando toda nuestra atención. Todo un concepto bien elaborado que poco a poco ha ido definiendo el sello De Crisci.

Por último, en cuanto a resumir las ofertas de diseño que se nos fueron presentadas, puedo felicitar detalles que se dejaron ver con los demás diseñadores. Es de aplaudir el compromiso y pasión que le tiene a su trabajo Alan Zepeda al pintar a mano los motivos en varias de sus piezas. La inspiración bien planteada que PUNTO tomó para su colección aún cuando ésta no se haya trabajado tanto en pasarela y a mi parecer resulte contradictoria con el statement. El ímpetu que mostró Stres por mostrar un show distinto con su colección. Entre muchos más diseñadores que han demostrado un valioso avance, empuje e ideas creativas al paso de los años y que pueden traer verdadero diseño de modas e ir dejando atrás la confección de simple ropa. Dejando atrás las colecciones poco logradas como la de Michelle Torres que decepcionó a bastantes de los asistentes después de tanta expectación.

Finalmente puedo decir que el talento y la iniciativa están presentes en nuestro país. Diseñadores dispuestos a crear una pieza y dejarla en nuestras manos para enrolarnos todos en un juego. Un juego que consiste en darle nuevas lecturas a su obra, tal como se hace al leer Rayuela de Julio Cortázar, de tal vez completarlo con nuestras propias historias o nuestros nuevos significados, un juego de ser y dejar de ser al vestirse, con qué vestirse o no vestirse, de permitirle a sus obra ser a partir de nosotros aún cuando ellos como diseñadores dejen de existir.

La producción, publicidad y comercialización finalmente no están en nuestras manos como críticos y consumidores de la moda, pero lo que podemos hacer es dialogar con ella, hacerla parte nuestra, darnos cuenta del papel que ocupa frente a nosotros y el papel que también representamos para ella.

RMM/OZ