Juan Gelman: un homenaje por sus 80 años

gelmanEl  escritor  argentino  Juan  Gelman  (1930),  residente  en  México,  cumplió  80  años  este  3  de mayo, dos  días  después  leyó  fragmentos  de su  libro Bajo  la  lluvia  ajena en  el  Centro Cultural  España  de  la  Ciudad  de  México.

“Creo que a los 80, poeta o no, reconocido o no, se siente uno contento de llegar a esa edad y no tanto porque los cumpleaños se están por terminar”;  así  describe  el  autor  del  Violín y otras cuestiones lo  que  piensa  con motivo de su cumpleaños.  Dignas  palabras  de  un  escritor  que siempre se ha dejado  envolver  por  ese ambiente  místico  que  es  la poesía. Para él, la labor del escriba trasciende el plano material de la realidad;  para él, como afirmó cierta vez en Lisboa, “a través del acto de escribir se vive a los demás y se vive el mundo”.

Poeta  de  mirada  triste,  nació para  escribir, para  cosechar  palabras, y convertirse en uno  de los  máximos  exponentes  en  las  letras  hispanoamericanas. Es también  considerado  como  el  Poeta  del dolor porque en sus   obras    refleja    vivencias  y percances  de  toda  su  historia,  historia  llena  de  nostalgia  por  la  pérdida  de  amigos  en  su patria,  la  desaparición de  su  hijo  y  su  nuera  embarazada ( la  cual  dio  a  luz  a  una  nieta  recuperada  recientemente),  todo  esto  sin  olvidar  el  exilio  por  12  años. Son los  infortunios  los elementos centrales con  los  que  configura  su  obra,  Bajo la  lluvia  ajena,  título  que  conjunta  el destierro, el dolor  y  la  ausencia,  en otras  palabras,  una  panorámica  vivencial.

Gelman  inició  a  escribir  cuando  quiso  enamorar  a  una  niña  con  poemas  de  Pedro  Bonifacio  Palacios.  Como  no  fueron  de su  gusto,  empezó  a  crear  los suyos. Hijo  de  inmigrantes  judíos  ucranianos,  su  infancia  fue  al parecer  muy alegre:  gustaba  de  andar  en bicicleta,  jugar  fútbol,  hojear los libros;  tanto  le  gustaba  la  lectura que  a  los  tres  años  aprendió  a  leer,  en  ese  entonces  empezó  a  conformar  su  biblioteca  que más  tarde  llamó  Atlanta, nombre  simbólico  para  él,  pues  era  el nombre  del  club  de  fútbol  del lugar  (Club  Atlético  Atlanta).

A  los  once  años publica  sus  primeras  poesías  en  una  revista  que  lleva  por nombre, Rojo y Negro; estudia  en el  Colegio  Nacional  de  Buenos  Aires,  igualmente  se  interesa  por  lo que  sucede  en  su  país  y el mundo,  y  a  los  15  años se  afilia  a  la  Federación  Juvenil  Comunista. Tiempo después,  se inscribe  en  la  Universidad  de  Buenos Aires  para  estudiar  Química  pero  su intento fue  fallido,  ya  que descubre en el proceso su  interés por la  poesía.

Dentro  de un  grupo  de  poetas  comunistas  llamado, El  Pan  Duro, publica   sus  primeros  poemas  en la  obra,  El Violín  y  otras  Cuestiones, es  entonces  cuando  se  empieza  a  adherir  a la lucha  armada  argentina  en  1959;  Posteriormente, en 1963,  fue  encarcelado  en la  época  del  presidente  Guido,  por  pertenecer  al  Partido  Comunista;  más  tarde,  cuando  lo liberaron,  dejó  a un lado  el  Partido  Comunista  para  hacerse  partidario  de  la  juventud  peronista.  A  la  salida del Partido  Comunista,  Gelman  tiene  el valor  de  publicar junto con otros  compañeros  algunos  textos  que  rechazó  dicho  partido  por su  carácter  liberal; también forma el  grupo,  La  Nueva  Expresión, y  la editorial, La  Rosa  Blindada.

En ese contexto, además  de  escribir  poesía,  su  instinto  revolucionario  lo llevó  al  ámbito del  periodismo;  desde  1966  desempeñó  altos  cargos  en revistas y  periódicos entre  los que  destacan:  la  Revista  Panorama (1969),  La  Opinión (1971-1973), Crisis (1973-1974)  y el diario  Noticias (1974).

1976,  fue  una época  trágica  para  Gelman,  ya  que  fueron secuestrados  sus  hijos  Nora  Eva,  que  contaba  con  19 años,  y  Marcelo  Ariel  de  20 años,  junto  con su  nuera  que estaba  embarazada. Después  se  supo que  a  su hijo  lo habían  asesinado  de un  tiro  en la  cabeza. Años  más  tarde  fue  exiliado  por  pertenecer  a  las  Fuerzas  Armadas  Revolucionarias  (FAR),  y a causa de su denuncia  a  la violación de  derechos  en  Argentina  durante la  Revolución,  Gelman  encontró eco  en Europa  y en varios  países  de  habla  hispana  que  condenaron la  dictadura  en  Argentina.

En 1979  Gelman  rompió con el grupo revolucionario Los  Montoneros, por lo que  dicha  organización  lo  acusa  de  alta  traición y  lo condena  a  muerte.  En esas circunstancias, fue hasta 1988  cuando  Gelman  pudo  regresar  a su país.

En  1998  Gelman  se enteró  que  su  hija secuestrada había  sido trasladada  a  Uruguay  y  que  fue  mantenida  con vida  hasta  que dio  a  luz  en un hospital militar  de  Montevideo;  pidió  Gelman  la  colaboración  del gobierno argentino  y  uruguayo  para  encontrar  a  su nieta,  sin embargo,  gran fue  su  sorpresa  al ver que el gobierno  uruguayo  se negó. Ante tales circunstancias, él  hizo  un  debate  público  en el que  tuvo el apoyo  de  varios  intelectuales. En  el  2000  con el  cambio de  presidente  uruguayo, Gelman  pudo  por  fin  reunirse con su nieta  de  nombre  Andrea,  que  meses después  adoptó  los  apellidos  de  sus  verdaderos  padres.

En la  actualidad,  Gelman  aún  lucha  por  encontrar  a los responsables  de  los  asesinatos  de sus  hijos,   asimismo, de encontrar  los restos  de  su  hija.  Vida   triste,  Gelman  fue  una de  las  víctimas  de  los  desaparecidos  por  la  dictadura  militar  argentina,  aún  con la  herida  abierta, no  cesa  de luchar, pues  él dice  que  la  poesía  es  un  arma  con la  cual se pueden  cambiar  las cosas;  esto  la  convierte en  una necesidad. Tal necesidad la deja en claro en el poema  llamado, Arte  Poética: “A este oficio me obligan los dolores ajenos, / las lágrimas, los pañuelos saludadores, / las promesas en medio del otoño o del fuego, / los besos del encuentro, los besos del adiós, / todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

En  su  vida  literaria  Gelman es  un  maestro  que  conjunta  el  sentimiento  con un uso profundo y virtuoso del lenguaje,  entre  sus obras  que  más destacan  se encuentran:    Violín y otras cuestiones (1956),  Gotán (1962),  Traducciones III. Los poemas de Sydney West (1969), Hechos y relaciones (1980),  Citas y Comentarios (1982),  Hacia el Sur (1982),  Carta a mi madre (1989), País que fue será (2004),  Bajo la lluvia ajena (2009),  entre  otras.

Ha recibido varios premios, los  más  importantes son: “Boris Vian” (1987), el  Nacional de Poesía argentino (1997), el de Literatura Latinoamericana  y del  Caribe  “Juan  Rulfo” (2000), el Iberoamericano de  Poesía  “Pablo Neruda” (2005) y el “Reina Sofía”  de  Poesía Iberoamericana  (2005). El 29  de noviembre  del  2007   ganó el Premio  “Cervantes”, que recibió el 23 de  abril  del  2008.  Y a lo largo del tiempo  también se ha ganado  el  cariño de  la  gente,  por  su espíritu  libre, revolucionario,  y  su  buena pluma. Actualmente es columnista  del  diario  Página/12 en  Argentina.

Como dato poético cabe  mencionar  que  Gelman  en el 2008  dejó  un  mensaje  en la caja  de  letras  del  Instituto Cervantes  que no se  abrirá  hasta  el 2050  (quizá  deja  un testamento en suspenso). A sus 80 años  Gelman  anunció  que no dejará de  seguir  escribiendo porque  simplemente  la  poesía  es  para  él, “una  necesidad”, y mientras  la vida  duré  él  dirá una y otra vez :  “¿Oíste/ corazón?/ nos vamos con la derrota a otra parte/ con este animal a otra parte/ los muertos a otra parte/ (…) vámonos con esta perra a otra parte/ no tenemos derecho a molestar/ nuestro solo derecho es empezar otra vez bajo la luz del sol sereno”.

Felicidades innumerables a Juan  Gelman.

CO

2 Comments

  1. Pocos escritores logran la coherencia y la honestidad de las palabras al nivel que lo ha logrado Juan Gelman, sin duda uno de esos extraños seres sagrados que aparecen en la literatura.

  2. Alejandro Maciel says:

    Debo admitir que no he leido nada sobre este señor. Pero entonces tendré que salir corriendo a comprar sus libros, lo prometo. ¡Saludos!