W. Kandinsky, 1941. Óleo y esmalte sobre lienzo. 89,2 x 116,1 cm. Solomon R. Guggenheim Museum. Nueva York. USA.

W. Kandinsky, 1941. Óleo y esmalte sobre lienzo. 89,2 x 116,1 cm. Solomon R. Guggenheim Museum. Nueva York. USA.

ENRIQUE RAMÍREZ G. |

“La pintura es una profesión. El pintor pinta no lo que ve, sino lo que siente, lo que se dice a sí mismo sobre lo que ha visto”.

Pablo Picasso.

La pintura es un proceso intelectual y de religión (del latín religare, que equivale a estar ligado). La pintura como religión consiste en unir el día y la noche mediante el ser; antes que ser una mera labor técnica, pintar es unir la vida con el ser. Ésta es la diferencia fundamental entre el pintor y un ilustrador, un artesano o un diseñador, éstos sólo hacen decoraciones y su finalidad es distinta a la del pintor. En la labor de éstos no habla el espíritu a través de los trazos. Deleuze lo expresa en los siguientes términos:

“Si ustedes no hacen pasar por una catástrofe de hoguera o de tempestad, no producirán más que clichés, se dirá ‘¡oh! posee un bello trazo de pincel ¡está bien! Un decorador’ ‘está bien, es alegre’ o un ‘diseño de moda’. Los diseñadores de moda saben dibujar bien. Y al mismo tiempo es MIERDA, no tiene ningún interés. Nada, cero”.

En cambio, el poeta, el músico y el pintor van de la mano porque manejan la herramienta del lenguaje simbólico y metafísico. Su labor está a medio camino entre la filosofía y la religión, llegando incluso a ser ciencia, intuyendo la no realidad o el destiempo. Recuerdo un cuento de Cortázar, aludiendo a Charlie Parker: El perseguidor. El personaje principal del cuento es Johnny. Johnny siente la caída en el tiempo, siente estar al borde de la locura, se cuestiona demasiado. En este ejemplo tenemos la voluta de segundos que caen y no llegan a ninguna parte, a la no existencia, a la duda, y el cómo lo lleva al saxo.

Kandinsky es uno de estos grandes.  Para que su obra fuese comprendida tuvo que desglosar toda una teoría para llegar a la abstracción o al constructivismo. Formó parte del expresionismo alemán: en El caballo azul, donde escribía sobre pintura. Esto demuestra que tuvo que tener procesos y cuestionamientos. Fue el primero que hizo abstracción no objetual y el que hizo dos tipos de abstracciones antagónicas: manchista-expresionista-musical y constructivista-geométrica-expresionista. Sus aportes también fueron en estudios estéticos: punto y línea sobre plano y de lo espiritual del arte.

Un artista nunca es un improvisado, maneja los elementos formales de una obra y tiene la capacidad de que su alma hable lo que desea. Como decía el propio Kandinsky: “Es necesario que el pintor cultive no sólo su sentido visual sino también su alma, para que esta aprenda a calibrar el color por sus propios medios y no actúe sólo como receptor de impresiones externas (a veces también internas), sino como fuerza determinante en el nacimiento de sus obras”.

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