La memoria y el lenguaje de Ricardo Piglia: Antología personal

Muchas veces ocurre que el primer acercamiento a la obra de un escritor es justo después de la noticia de su muerte, aunque parezca contradictorio, esto nos remite a lo que se ha dicho siempre sobre este oficio: los escritores alcanzan la inmortalidad mientras sus obras se sigan leyendo más allá de su partida terrenal. Y no hay mejor homenaje que revivir sus palabras, sus historias y pensamientos, pues es el legado que nos han dejado.

En este mes, la literatura latinoamericana sufrió una pérdida importante con el fallecimiento del argentino Ricardo Piglia (24 de noviembre de 1941- 6 de enero de 2017), ensayista, prosista, crítico, que publicó más de una veintena de libros, entre ellos, su primera novela y de las más conocidas Respiración artificial (1980), La ciudad ausente (1992) y Plata quemada (1997). En el 2014 publicó bajo el sello del FCE, su Antología personal, una recopilación de varios relatos de ficción, extractos de su diario, discursos y ensayos que conglomeran un panorama esencial del universo de Piglia, y un excelente primer vistazo a su producción literaria. Una antología que sirve para acercar a nuevos lectores pero también para reencontrarse con los viejos.

En este libro, Piglia ha recopilado textos que reflejan sus estandartes literarios, sus ideas sobre el concepto de la literatura y el arte, que no solamente son abordadas desde perspectivas críticas sino también desde el ámbito ficcional. De esta manera, la Antología personal inicia con algunos relatos de Cuentos morales (Espasa-Calpe, 1995), entre los que destaca “La nena”, una niña que vive en un su propio mundo totalmente desconectado del de los demás, tan abstracto que sólo el lenguaje artístico, irracional e imaginario, parece servir para su comunicación, a través de música e historias contadas una y otra vez. Así pues, Piglia ya cincela la noción del arte como algo fuera de toda lógica, no sólo como una vía de comunicación, sino como una vía de escape, una forma de negar la realidad para construir una propia, con un lenguaje individual que nadie más pueda manipular. Del mismo modo, en dos ensayos de este libro, “Una propuesta para el próximo milenio” y ¨La extradición” expone el lenguaje privado como el perteneciente a la literatura, y a su vez, la conexión estrecha que tiene con la memoria. Memoria y lenguaje serán dos aspectos recurrentes de las reflexiones literarias y creativas del escritor argentino, que tejen la columna vertebral de esta antología.

Por una parte, el lenguaje es la herramienta con la cual se puede construir ese mundo ficcional llamado literatura, un universo único y personal, como declaró Piglia en una conferencia en el Círculo de Bellas Artes de Madrid “La literatura es una forma privada de la utopía”, así no sólo en sus ensayos se pone en evidencia esta creencia, sino también sus personajes comparten esta premisa como en el cuento “Un pez en el hielo” donde un estudioso del poeta italiano Cesare Pavese, encuentra en la literatura un reflejo de lo que desea tan ardientemente: encontrarse con su amada. Y no sólo eso, los personajes de Piglia normalmente buscan algo que les fue ya sea arrebatado o nunca concedido pero que anhelan con fervor y buscan cumplir esa utopía que construyen en sus mentes, como pasa en el cuento de “El joyero”, donde un exconvicto aprende el oficio de joyero, trabajo en el que se concentra mientras alucina como recuperar a su esposa y a su hija que le han abandonado. También en “El Laucha Benítez” corre una suerte parecida, un boxeador mediocre se esfuerza para ser el mejor hombre en el deporte, hasta que se encuentra con un joven con talento en el box que prefiere cantar boleros, dos almas que desean otras cosas que les fueron rechazadas en su realidad.

“La utopía reside en construir artificialmente la experiencia y vivir como propias vivencias que nunca se han vivido” –Ricardo Piglia

Por consiguiente, la utopía de cada personaje es plasmada por medio del lenguaje del narrador y, aunque los finales son tan inesperados como abiertos puesto que no llegan ninguna resolución definitiva, los deseos han quedados grabados en la memoria de los protagonistas. Bajo esta línea surge la memoria, que funciona como un elemento esencial en la construcción del mundo utópico, puesto que estamos hechos de recuerdos, y también de repeticiones como aseveraba Piglia, las constantes repeticiones forman la vida de cada uno, tal como sucedía con el protagonista de “Un pez en el hielo” que veía personas idénticas a sus conocidos en un país extraño cada vez que añoraba su vida en su tierra natal. En esta antología, además, se incluyen otros ensayos como “El escritor como lector” que, bajo la figura de Gombrowicz, se presenta un recorrido por la percepción literaria a mitad del siglo XX, donde confronta la noción de literatura y el arte de varios escritores. También está incluido el discurso de aceptación del Premio Iberoamericano de Letras José Donoso que da la Universidad de Talca y que en 2005 fue otorgado a Piglia.

Una parte importante de este libro, la componen extractos del famoso Diario de Piglia (publicado en dos volúmenes hasta la fecha) que escribió a lo largo de su vida, desde 1957 cuando, contaba el autor, en plena adolescencia tuvo que mudarse a otra ciudad y dejar atrás su vida como era hasta ese momento. La abominación hacia el futuro era tal, que en un intento por retener el pasado, por seguir a la memoria, empezó a escribir un diario donde plasmaba su propio universo lejos de la realidad que lo rodeaba. Escritos personales que se convertirían luego en un estilo propio y magistral de Piglia. “Uno escribe porque retiene algo que va a perder”, sentenciaba. Afortunadamente los numerosos y geniales escritos de Piglia seguirán con nosotros, aunque este mes él haya dejado para siempre la tierra de los vivos. Su lenguaje y su memoria persistirán, retenidos en las hojas de papel y en cada uno de sus lectores.

 

Foto por Mariana Eliano

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Melissa Campos (Los Mochis, Sinaloa 1994) es estudiante de Letras Hispánicas de la UNAM. Diseñadora digital en la editorial canadiense Exile Editions. Ha colaborado en la revista MilMesetas. Entre sus intereses está la narrativa, creación literaria y la moda.

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