La pasión según la literatura de Clarice Lispector

 

Clarice Lispector (1920-1977) fue una de las escritoras brasileñas mejor reconocidas internacionalmente, con una fructuosa producción literaria en la que destacan sus novelas y cuentos. También era colaboradora en periódicos, revistas y suplementos donde escribía artículos de diversos temas, en especial dirigidos a mujeres. Y no sólo eso, sus obras también retratan una mente femenina —la mayoría de sus protagonistas son mujeres— tan compleja que transciende fronteras de género y se vuelve una voz universal.

Podríamos describirla como una mujer de mundo, tanto interno como externo. Esposa de un diplomático viajó y vivió por varios países de América y Europa. En sus diarios publicados reconoce que no es una madre muy dedicada pero sí una fervorosa escritora. Desde una edad temprana mandaba sus textos a revistas de niñas en Brasil, que la rechazaban por “sólo describir emociones”. Y es ese cúmulo de emociones la fuente principal de la que manan, de manera magistral, cada uno de sus libros.

Si bien, las novelas de Clarice Lispector obtuvieron una mirada fuera de Brasil por la feminista francesa Hélène Cixous, gran admiradora de ella y quien hizo múltiples estudios acerca de la concepción de la mujer en las obras de Lispector, resulta un tanto cerrado como equivocado encasillar su literatura en “feminismo”, ya que no resalta en ningún momento de la lectura de sus escritos un afán por seguir esa línea ideológica, sino que parece desbordarse de este concepto y tocar otros bordes más lejanos e insondables.

Es así como una de las mayores genialidades de Clarice Lispector recae en la habilidad que tiene para decir con poca acción narrativa los sentimientos más profundos del ser humano. En muchos de sus cuentos, al igual que en varias de sus novelas, los sucesos simples y cotidianos siempre conducen a una revelación o epifanía sobre un mundo nuevo al cual accede el protagonista. Pero este mundo nuevo no es cualquiera, sino que atraviesa todas las capas visibles y nos muestra lo más primitivo, lo interior, y por ende, escalofriante de la mente y el corazón. En ese lugar, Lispector se instala para escudriñar impecablemente la esencia misma de la vida.

Por ello, si debe de encasillársele en algún lado, que su literatura sea clasificada de intimista, existencialista, casi filosófica. Es una poética que transmite toda una revaloración del mundo cotidiano, de lo tangible, de lo que se ve todos los días. Con lo anterior, nos muestra ese lado que no se logra percibir al menos que se posea una aguda sensibilidad. Los personajes de Lispector sufren una serie de transformaciones a nivel emocional y espiritual que son desencadenadas por las cosas más insignificantes: en este caso, su novela más aclamada La pasión según G. H. (1950), la protagonista llamada con esas siglas tan misteriosas como insignificantes, sufre toda una revelación de la vida al encontrarse con una cucaracha. Y no podría ser de otra manera, porque es justo mediante lo simple, lo primario, como se accede al corazón primitivo del mundo.

Es precisamente en esa cuestión donde recae la gracia de la narrativa de Lispector: una narrativa que trata sobre cuestiones personales, cotidianas, pero difíciles de verbalizar por la crudeza de su naturaleza. Un sin sentido humano, una necesidad de pertenencia, de amor y piedad, de poseer objetivos en la vida, preocupaciones inherentes a todas las personas pero de una brutalidad tremenda que da terror mencionarlas, que no se piensan, para así, negar de alguna manera su existencia. Esta preocupaciones son tan irrefutables que las puede experimentar tanto una G. H. con su cucaracha, como un escritor fracasado, una niña en desarrollo o dos amantes inexpertos.*

Es ahí, en esas cosas tan propias de los humanos, tan íntimas y por ende incómodas, tan trascendentales como banales, donde Lispector clava la pluma para moverle más de un suelo al lector.

 

 

 

*Los protagonistas anteriores pertenecen a las siguientes novelas de Lispector, que es oportuno recomendar:

La pasión según G.H. (1964), editado por Siruela, Gandhi y El Cuenco de Plata.

La hora de la estrella (1977)

Cerca del corazón salvaje (1944), su primera novela.

Un aprendizaje o el libro de los placeres (1969). Estos tres títulos están editados por Siruela y Editorial Sudamericana.

 

® Fotografía por Claudia Andujar

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Melissa Campos (Los Mochis, Sinaloa 1994) es estudiante de Letras Hispánicas de la UNAM. Diseñadora digital en la editorial canadiense Exile Editions. Ha colaborado en la revista MilMesetas. Entre sus intereses está la narrativa, creación literaria y la moda.

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