Madame Edwarda: Una puta que es Dios.

edwarda“…La vida del espíritu no es la vida que se asusta ante la muerte y se mantiene pura de la desolación, sino la que sabe afrontarla y mantenerse en ella. El espíritu sólo conquista su verdad cuando es capaz de encontrasesa sí mismo en el absoluto desgarramiento…”
Hegel.

Hablar de erotismo es hablar de Georges Bataille. Y hablar  de erotismo en Georges Bataille es hablar de la fascinación por el horror, de la muerte: la pequeña muerte; enunciar a Bataille es enunciar al bibliotecario, al filósofo maldito, al hombre cercano al movimiento surrealista, del novelista erótico.

La obra de este hombre está ligada plenamente al pensamiento de Hegel y al nihilismo de Nietzsche. Considerado continuador de la obra de este último como exponente de la filosofía irracional, filosofía que enfoca su visión en lo oscuro, en el demonio que nos persigue pero que negamos. ¿En qué brazos habrá que buscar protección de lo humano? La teología se ha idi como un fantasma primordial que perdió su peso, el misticismo ha sido sobreexplotado y la ciencia se ha convertido en un paradigma  dudoso del pensamiento humano; Bataille apela al erotismo, e invoca en él a una mujer: Madame Edwarda; una puta que es Dios.

¿Qué puede decirse acerca de George Bataille? ¿Qué fue un eterno renegado de la tradición burguesa occidental? ¿Qué la premisa fundamental de su vida y obra es la transgresión?

El dinamismo caracterizó la vida de Bataille, a lo largo de su existencia se relacionó con diferentes modos y escuelas del pensamiento, abrazó el marxismo después de haber crecido bajo la escolástica; amigo de etnólogos, intelectuales y psicoanalistas. Rodeado de esta efervescencia del pensamiento se percató de que su obra intelectual va hacia “la vida agitada, la del hombre con entereza, sin mutilaciones”.

Dos elementos son fundamentales en la obra de Bataille – presentes también en Madame Edwarda – el erotismo y la transgresión como herramientas para la liberación del ser, una forma de acceso fuera de los límites de lo conocido. El erotismo en Bataille; no es sólo instrumento del amor sensual; es más que el conocimiento del propio deseo y sus alcances; es una piedra fundamental en la interpretación de la historia de la sociedad y de su mística individual; sino además un medio de liberación, una forma de vivir el libertinaje a plenitud.

La transgresión y sus alcances están en Bataille plenamente ligados al pensamiento de Hegel y Nietzsche. Para Hegel la totalidad del saber en su Fenomenología del espíritu se encuentra concentrado en una realidad homogénea; es decir, que el hombre es capaz de conocer todo lo conocible. De hecho Hegel se muestra – aparentemente — seguro de haber cerrado la pinza de la totalidad del conocimiento; para él sólo existe el saber y la nada, representando al saber cómo un círculo. Con el tiempo se vendría abajo que dicha afirmación era cierta: ¿Cómo habrías de dibujar un círculo afirmando que es el absoluto; si, inminentemente lo estarías delimitando y afirmando el espacio exterior, lo fuera del círculo? Para Bataille existe el “saber” y el “no saber”, el ojo se transforma en una metáfora de lo absoluto. El no saber es casi inaccesible para el hombre, se encuentra sólo en su propia destrucción, en la transgresión del ser, en el erotismo, pues es el exceso del ser en donde se concibe el ser, también el exceso es una forma de acceder a la verdad, la locura y el horror esconden, si la oscuridad de hace llorar, apaga las luces y escucha el terror.

Madame Edawarda es un breve relato escrito en 1937, pero publicado hasta 1941 clandestinamente, posteriormente, en 1956, Bataille agregó el prefacio en el que habla de sí mismo en tercera persona. Madame Edwarda, una mujer galante, y cómo ella goza de su descarado exhibicionismo, manifestando un deseo sexual exagerado e inasible. El autor hace una especie de simulacro de la acción creadora del mal, pero Madame Edwarda más allá de su juego lúgubre, más allá de la materia que la encarcela, se muestra como una encarnación del Espíritu, de Dios.

Madame Edwarda no es un libro para lectores superficiales, hay que buscar en su fondo, lo esencial detrás de las variadas máscaras y trasposiciones simbólicas; de este modo sólo el que esté dispuesto a pisarse a sí mismo y lo que llama “sus valores” es capaz de traspasar la superficial perspectiva de su narrativa, que además remata en lo poético con las descripciones que contiene y las metáforas implícitas en él.

El propio autor no sólo lo afirma,  grita de forma dolorida, un grito que quiere que descubramos en él un desgarramiento crudo y sincero:
“Si tienes miedo de todo, lee este libro, pero antes que nada, escúchame, si ríes, es que tienes miedo…sólo me comprenderá aquel cuyo corazón esté herido de una llaga incurable tal que nadie jamás querría sanar de ella…Este libro tiene su secreto; pero debo callarlo, está más allá de todas mis palabras…”

Lo que las breves páginas de Madame Edwarda nos quieren decir es: “Lo que no ha podido decir el misticismo lo puede decir el erotismo”. Un texto como Madame Edwarda está escrito para los que palidecen al ver las obras de los filósofos. “Dios no es nada si no es desbordamiento, transgresión de Dios mismo en todos los sentidos”.

RL

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3 Comentarios

  1. Buen artículo. Como bien dices, Bataille, nos invita a experimentar esa heterogeneidad en la mayoría de sus obras. ” Historia del ojo”, es un claro ejemplo, de cómo el novelista gusta de probar la transgresión, afirmando que el mayor placer se consigue mediante el erotismo, rompiendo con la homogeneidad, que nos tiene de cierta forma reprimidos.
    Esperaré tu siguiente publicación, que ojalá, siga siendo igual de buena que esta. Buen trabajo.

  2. Increíble. Una verdadera invitación a la obra de Bataille, que sin duda ha despertado mi interés para abundar en esta literatura: entrar en terrenos escabrosos, atreverse a cuestionar lo que por sí mismo parece incuestionable, transgredir todos aquellos obstáculos a los que nos vemos sujetos. Y es que finalmente, nuestra realidad se encuentra delimitada por una serie de valores que a simple vista parecen ser “naturales”, algo propio de nuestra razón de ser y está en nuestro libre albedrió decidir hasta qué punto permitiremos que los tabús, las prohibiciones, influyan en nuestra vida y en nuestro pensamiento. Busquemos la liberación a través de nuevas experiencias.

  3. Seducen las citas de Bataille que ocupas.

    Parece que es- entre los renegados que existen en todos lados- alguien que realmente vale la pena conocer, al menos por lo curioso de su propuesta. Claro que todo puede resultar un caleidoscopio a través del cual ver la vida; pero ¿erotismo? Habrá que darle una leída, porque ya me picó la curiosidad. Muy bien por el post.

    Sólo un comentario. Con respecto a lo que dices de Hegel, no estoy totalmente seguro de que sea la mejor aplicación de su ideología plasmada en la _Fenomenología del espíritu_ Si bien es cierto que Hegel habla de un saber absoluto, plantea que éste se va construyendo a base de aproximaciones, y que el “espíritu” de las cosas no es alcanzable para el hombre; sólo Dios -no en su forma religiosa, sino como ente superior- puede conocer el “espíritu”, la esencia. Por tanto, no puede haber un saber absoluto, no para el hombre.

    Bueno, me parece que va por ahí la cosa, pero igual y no. Habrá que revisar. ¡Qué mejor momento para practicar la famosísima dialéctica!

    Un saludo. Y buen trabajo.

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