John Coltrane, a lo largo de su incansable trayectoria, colaboró con tremendos pianistas como Thelonius Monk, Herbie Hancock o Red Garland, nombres grandes de la industria que tienen aún una vigencia y una audiencia importante. Sin embargo, hubo otro pianista en la carrera musical de Coltrane que no alcanzó la popularidad de un Thelonius Monk en su tiempo, ni concibió un álbum fundamental y conocidísimo como Blue Train, pero que sí tuvo una estrecha y muy productiva relación con el saxofonista. Me refiero a McCoy Tyner.

Su primer acercamiento con el autor de “Giant steps” fue a los diecisiete años en un club de jazz de Filadelfia llamado Red Rooster. En ese entonces, Coltrane no tenía un proyecto propio sino que tocaba con el mítico Miles Davis. Su estilo tampoco estaba consolidado, pero ya asomaban pequeños atisbos del free jazz en sus apariciones como saxofonista del grupo. En Filadelfia, Tyner y Coltrane tuvieron algunas sesiones y tocadas donde hubo gran compenetración entre ambos músicos.

Cinco años después, con el despegue vertiginoso de la carrera de Coltrane, Tyner se unió al grupo del saxofonista en 1960 reemplazando a Steve Kuhn. Tyner contaba apenas con veintidós años de edad y había tocado por una corta temporada con Benny Golson. Coltrane y sus entonces músicos ya tenían sobrada experiencia en los escenarios; aun así el fichaje de Tyner no retrasó el impulso de la banda sino que lo llevó mucho más lejos a pesar de la incipiente trayectoria del pianista.

Alrededor de 1961, junto con el baterista Elvin Jones y el contrabajista Jimmy Garrison, conformaron el famoso John Coltrane Quartet. Con alternancia de contrabajistas, esta plantilla nos regaló discos como My favorite things, Ballads, The John Coltrane Quartet Plays, entre otros memorables.

En esta época, Tyner participó en las grabaciones de varios temas icónicos de John Coltrane: “Africa brass”, “Love supreme” y el homónimo del álbum, “My favorite things”, son sólo algunos. Además de desempeñar impecablemente el rol del pianista en el cuarteto, añadiendo matices importantes a las composiciones del líder, Tyner también aportó varias creaciones originales que se convirtieron poco a poco en clásicos del grupo. Simultáneamente realizó diversas grabaciones de álbumes propios. Esta faceta de compositor, a la larga, tuvo mucho más peso que la de ejecutante, sobre todo tras su significativa trayectoria después de haber sido un pilar de John Coltrane.

La relación Tyner-Coltrane duró únicamente hasta 1965, pero dejó tras de sí material invaluable para la historia del jazz: veintiocho discos, tanto de estudio como en vivo, varias giras y muchas presentaciones memorables. A su partida, la popularidad del pianista había despuntado, así que sus proyectos futuros parecían prometedores. Formó un trío con el que tuvo cinco años de conciertos, pero por alguna razón no logró la aceptación y el éxito que había pronosticado. No se debía en lo absoluto a la calidad de la música, pero sí quizás a las nuevas exigencias y a los cambios que sufría la escena en ese entonces. No fue sino hasta 1970 cuando su carrera tuvo otro salto importante al trabajar con los músicos Sonny Fortune y Azar Lawrence, y debido también a la doble nominación de su álbum Sahara en los premios Grammy. En este disco, Tyner tocó otros instrumentos además del piano como la flauta, el koto y las percusiones.

La versatilidad de Tyner hace que formarse una idea concisa de su estilo sea muy complicado. Cada disco parece una propuesta que casi no tiene nexos con la anterior. Así que, más que definir una constante en su música, es preferible pensar que el cambio y la intensa búsqueda de renovación son los aspectos (aunque sean extramusicales) que caracterizan su quehacer como compositor.

Todo este preámbulo biográfico fue únicamente para hablar de un álbum en particular: Echoes of a Friend, de 1974. ¿Ecos de qué amigo? Evidentemente no puede ser otro que John Coltrane, mencionado ya hasta el cansancio en este artículo.

Se trata de un álbum en vivo grabado en Japón el 11 de noviembre de 1972, donde Tyner dio un concierto de piano para rendir tributo a su gran amigo. Los temas que lo conforman no son composiciones de Coltrane únicamente, sino que la idea era rememorar los temas más significativos de la carrera en conjunto de ambos músicos. Así, el disco está compuesto por dos temas de Coltrane (“Naima” y “Promise”), dos del propio Tyner (“Folks” y “The Discovery”) y el caballo de batalla, “My favorite things”, de Oscar Hammersetin II.

En Echoes of a Friend, Tyner hace una reinterpretación excepcional de estos temas, pues no se trata un arreglo con algunas variaciones menores, sino que es una creación única y original que tiene justamente ecos de los temas originales. Existe una profunda asimilación de la melodía para atrapar la quintaesencia de cada pieza e introducirla en la justa medida que permita al escucha, absorto en el dinamismo de las notas, reconocer de pronto un fragmento inconfundible del original. Pero este reconocimiento es exquisito, pues sólo se da mediante insinuaciones delicadas que rememoran el tema como eco, como estela que permea, pero que no define.

Aquí Tyner, más que asombrar con su gran ejecución, sorprende por su profundo entendimiento de la música y su capacidad para equilibrar la composición. El hecho de que sea un álbum en vivo sugiere que mucho de lo que acontece es improvisado, y esto enriquece aún más el trabajo, pues el producto final sólo pudo haber sucedido de esa forma particular esa única vez. Se trata de una presentación irrepetible que conmueve y emociona por genuina y estremece por prodigiosa.

McCoy Tyner es uno de esos músicos que, a pesar de haber trabajado con los más grandes, tiene una trayectoria personal que se sostiene por sí misma. En el mundo del jazz no se le recuerda tanto por pertenecer al cuarteto de Coltrane como por su invaluable aportación al género a lo largo de 56 años de carrera. Él todavía vive y su último disco —un concierto de piano en San Francisco— fue lanzado en 2009. Aún después de tener en su haber 70 discos en proyectos personales y otros tantos en colaboración con grandes jazzistas, puede que Tyner sorprenda con aún más música antes del final de sus días.

Imagen obtenida de: http://www.mccoytyner.com/wp-content/uploads/2015/09/coltrane-hartman-mccoy-tyner.jpg