violencia-jovenes(Mex)Memoria y Tolerancia A.C. surgió en 1999 como una asociación no lucrativa, con el propósito de transmitir la tolerancia a través de la memoria histórica. En su museo, muestra las imágenes de los mayores ejemplos de intolerancia del ser humano: el Holocausto, ex Yugoslavia (Srebrenica), Ruanda, Guatemala, Camboya y Darfur.

Desde sus comienzos, Memoria y Tolerancia proyectó un Museo y Centro Educativo en la Ciudad de México, considerando que la mejor herramienta para crear conciencia es a través del aprendizaje y la educación. Ante tal tarea habría que establecer la pregunta: ¿es aún posible concientizar masivamente sobre las consecuencias de la intolerancia a través de la imagen de violencia explícita?

La realidad de México – y el mundo- se ha transformado sobremanera en los últimos 12 años, sufriendo la desensibilización en lo que violencia respecta, consecuencia no sólo de una sociedad mundial violentada, sino de su mediatización obsesiva y de la cultura del egoísmo que promueve al individuo buscar su beneficio, desarrollo y seguridad personal sobre todas las cosas.

Mucho se ha dicho que los medios audiovisuales contemporáneos generan conductas antisociales o de agresividad por sus contenidos híper violentos; sin embargo, se ha demostrado que tales expresiones no son causa, sino síntoma de la tolerancia visual y contextual de la violencia diaria. El manejo explicito del crimen en todas sus facetas y en todos los puentes mediáticos no ha hecho sino normalizar el acto de violencia, hacerlo noticia curiosa o fuente de burla.

Y es que la violencia, acto mediático y efímero, es rápidamente olvidada. Entonces, la noticia criminal adquiere una naturaleza eterna de nota roja para comidillas masivas, descartando el análisis del evento como expresión de una profunda degeneración social. En pocas palabras, el ambiente mediático de la violencia y la intolerancia anula su crítica y promueve su olvido. Vivimos la era del asesinato en directo y del espectáculo de lo grotesco.

Ante tal panorama, se entiende la necesidad de espacios como el museo de Memoria y Tolerancia que generen espacios críticos y limpios de la mirada mediática y alarmista que el espectáculo del crimen promueve; empero, ¿qué tan efectiva podrá ser a largo plazo la exposición de imágenes de violencia si sus espectadores están ya acostumbrados a aquellas a fuerza de un uso constante por los medios informativos?

Por supuesto,el problema no recae en una cuestión de futilidad de intenciones –la exposición es por su parte contundente y crítica, totalmente necesaria ante el panorama mundial- sino ante una cuestión de recepción e interés genuino que vaya más allá del morbo o la curiosidad momentánea.

Sin duda, ver a un grupo de estudiantes de secundaria indiferentes, casi festivos, ante las imágenes explicitas de muerte, tortura y vejación del siglo XX no es sino confirmación de esa mediatización de la violencia hacia lo insensible, hacia lo común. Habría que preguntarse, entonces, si los trabajos hacia la prevención y concientización de la violencia deberían trasformar su enfoque hacia una recepción realmente efectiva porque, si un espectador de Memoria y Tolerancia es capaz de olvidar la imagen de violencia después de verla, condena la exposición a la intrascendencia.

Museo Memoria y Tolerancia

Plaza Juárez – Centro Histórico, Ciudad de México
Frente al Hemiciclo a Juárez de la Alameda,
a un costado de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Martes a viernes de 9:00 a 18:00 horas
Sábados y Domingos de 10:00 a 19:00 horas

AM/RL