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(Mex.) XEIPN Canal Once, del Instituto Politécnico Nacional, es uno de los pocos canales en México en los que se puede encontrar programación alternativa a la ofrecida por las dos grandes televisoras nacionales. Ha sido acreedor de premios internacionales por la calidad informativa y de entretenimiento. Desde hace 51 años, se ha distinguido por sus contenidos culturales y educativos, por ser un canal abierto a las posibilidades de cambio, pero siempre en la misma línea de su objetivo inicial: estar al servicio de la sociedad mexicana.

Once TV inició sus transmisiones formales el 2 de marzo de 1959, con un sencillo programa de matemáticas conducido por el entonces profesor e ingeniero Vianey Vergara, del IPN. La idea del canal fue concebida por un numeroso equipo de profesionistas, estando a la cabeza Alejo Peralta y Díaz, con la ayuda de Walter Buchanan y Eugenio Méndez.

El objetivo principal era poner el canal al servicio de la sociedad mexicana, ofreciendo espacios para la educación y contenidos educativos, lejos del mero entretenimiento disponible en otros canales. Hoy día, cuenta con cinco estudios de televisión y una programación cultural y educativa, que incluye temáticas como ciencia, cocina, noticieros, mesas de debate, economía, política, entretenimiento, naturaleza, arte y cine, además de una barra infantil amplia y no violenta.

Otro programa de propuesta interesante es Aquí nos tocó vivir, conducido por la periodista Cristina Pacheco. También el espacio de Diálogos en confianza, que pone en la mesa de discusión problemas familiares, personales y de pareja.

Sin embargo, desde el año 2000 la imagen del canal se ha visto desprestigiada por la intervención de los intereses políticos y comerciales de las empresas privadas. Dicha acción parece estarse concretando desde la llegada de Fernando Sariñana – director de cine- como el nuevo director de Once TV, desde el 21 de enero del 2008.

A propósito, el 30 de marzo del 2009, en el marco de la celebración del 50 aniversario del canal, Sariñana dio a conocer una nueva estrategia para impulsar a Canal Once y solidificarlo como uno de los portales televisivos de mayor contenido cultural y de entretenimiento. Por ello, lanzaría  su campaña publicitaria “Una tele +….”, que permitiría la entrada de nuevos contenidos y al mismo tiempo ampliar la diversidad de públicos, siendo uno de los principales objetivos llegar a los jóvenes y adolescentes. También, se cambió el nombre del canal, pasando de Once TV a Canal Once TV México.

Sucedió, entonces, una restructuración de la programación, nacieron nuevas barras y salieron al aire diferentes series, como Bienes Raíces, Soy tu fan, Sexo entre cuatro y la exitosa XY. Sin embargo, para dar cabida a todos los nuevos programas introducidos por Sariñana,  para volver a Canal Once “una tele + plural”, fue necesario eliminar programas de vital importancia y con visible calidad. Por ejemplo, Conversando con Cristina Pacheco, después de 11 años al aire, fue eliminado de la agenda sin mayor dificultad. Noticieros como el de Adriana Pérez Cañedo, fueron reducidos en tiempo y otros como Primer Plano, mesa de análisis político y económico, fueron reacomodados en horarios nocturnos, de poco rating y por supuesto, con un público menor.

Y como parte de las nuevas ideas orquestadas por el Gobierno, con apoyo de empresarios y élites, se encuentra el lucro con el tiempo de transmisión. Es decir, Canal Once, al ser un programa subsidiado por el Estado y por trasmitirse en una señal concedida por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes al IPN, tiene prohibido transmitir comerciales. Y por ello, se empezó a utilizar un concepto distinto, menos escandaloso: el patrocinio. Personas físicas, morales y empresas pueden ahora pagar para que su mensaje aparezca en la programación, o como parte de los créditos y agradecimientos. Ingeniosa forma de obtener dinero sin llamar tanto la atención. (Para más información, visitar el Código de ética de transmisión de patrocinios, disponible en la página www.oncetv-ipn.net).

Otra forma de comercializar, es la llegada de nuevos programas extranjeros. Y es que cabe mencionar que 2/3 de la programación son de manufactura nacional. El resto es extranjera, por ejemplo, la serie Al Extremo, comprada a la televisora Animal Planet; o Enchúlame la máquina, de la estadounidense MTV. Caso similar es el remake de la serie argentina Soy tu fan, escrita y realizada por la argentina Dolores Fonzi. En un primer momento, podría parecer que, efectivamente, Canal Once se vuelve “Una tele + abierta”. ¿Pero abierta a qué? ¿A programación? ¿A contenidos? Tal vez, pero principalmente, se vuelve más abierta a la industria comercial. ¿Qué sucede entonces con la misión comunitaria, educativa y cultural con la que el Once inició sus transmisiones?

Y si aún a eso el lector pone “peros”, hay que profundizar más todavía en la gravedad del asunto. Adentrándose en un terreno de crítica social, la compra de programas extranjeros pone en manifiesto un problema: el malinchismo mexicano. Pareciera que México no posee talentos para dirigir las series, para escribir guiones inteligentes y originales, para crear cultura televisiva. Se entiende –ojalá y la expresión correcta fuera “se malentiende”- que los mexicanos y demás público del Canal no son capaces de asimilar programas alternativos, que no tienen la inteligencia debida, y por ello se recurre a la retransmisión de chatarras internacionales.

Es cierto que con estas nuevas barras de programación, Canal Once se encuentra en una etapa de rating creciente, que los jóvenes están encontrando series opcionales a las ofrecidas por Warner Chanel o Sony Enterteinment Television. Pero si se realiza un análisis de los contenidos, se puede observar que la información manejada es incluso denigrante a la inteligencia. Y que no se malentienda. Es denigrante en el sentido de que reproduce ideologías mediocres, el machismo y la idea telenovelera de que “los ricos también lloran”, de que “ser pobre es mejor”. ¿Es eso “Una tele + inteligente? ¿Por qué no romper con los viejos esquemas y hacer “Una tele + atrevida”, pero atrevida en ideas y en conceptos?

Por supuesto, dicho paso de atrevimiento no es tan fácil de dar debido a las obvias intervenciones del gobierno mexicano de. Es clara la intervención de los partidos políticos en la información manejada en las mesas de debate y en los noticieros. La censura se hace presente y la propaganda política es manifiesta.

Finalmente, es una lástima que el canal 11 esté perdiendo su carácter cultural para inclinarse a un estado de comercialidad. Hablar de una privatización completa es arriesgado; sin embargo, es posible ver que paulatinamente se está dando entrada a capital privado y compra-venta de programas a nivel internacional, con intenciones de lucro lejanas a los marcos legales para un canal subsidiado por el Estado, supuestamente, al servicio de la comunidad mexicana.

Ya sucedió con canal 40. TV Azteca se apropió de las instalaciones y de la señal para crear su Proyecto 40. En la mira se encuentran Canal 22 y por supuesto, Canal Once, dos de los pocos espacios para la transmisión de programas culturales, de corte artísticos, alternativos y sobre todo, humanos.

RL