Pensemos en Beethoven de Eusebio Ruvalcaba

De alguno de sus famosos maestros Eusebio Ruvalcaba (Guadalajara, 1951) heredó sin querer unos zapatos, que se puso por necesidad y no por pretensión, heredó también el arte de la escritura que ha cautivado a muchas generaciones, a las que también ha querido enseñar a escribir a través de los diversos talleres que ha impartido tanto en la Ciudad de México como al interior de la república. Su obra es vasta en géneros y temas, ha desarrollado el cuento, la poesía, la novela, el ensayo, entre otros.

Hijo del violinista Higinio Ruvalcaba y de la pianista Carmela Castillo, Ruvalcaba heredó el gusto por la música, arte del que se impregnó desde temprana edad y sobre el que ha dedicado también numerosos textos y talleres para compartir el amor por la música y formar “escuchas”.

Es este el propósito que cumple su libro de ensayos Pensemos en Beethoven, publicado a finales de 2015 por ediciones Monte Carmelo y el entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. El volumen, como su nombre lo sugiere, es además de un homenaje, un intento de acercarse al genio de Bonn  a través de distintas rutas que posee el pensamiento: la anécdota, la experiencia, la imaginación, la emoción, la reflexión erudita…

Quienes han tenido la oportunidad de acercarse a Eusebio Ruvalcaba conocen su preocupación por estudiar con profundidad a los músicos que admira, es ávido lector de biografías, estudios, e incluso conocedor de películas, grabaciones, y videos en los que se han registrado las más magistrales vidas e interpretaciones del mundo de la música. Sin embargo, aunque la erudición acompaña en muchos momentos los textos que integran Pensemos en Beethoven, Rucalvaba quiere más que una exposición teórica; a través de poemas, anécdotas, confesiones, el autor quiere compartir con el lector las emociones fundamentales que ha vivido como escucha de Beethoven. Como aquella ocasión en que con Angélica García repitió una y otra vez el cuarteto 7 para cuerdas, por ser el único caset disponible en un viaje de la Ciudad de México a León; o cuando visitando a una mujer descubrió que ella sólo tenía discos del concierto para violín.

Este libro se construye con una reflexión que siente, una realidad que incorpora a la ficción y que permite al lector encontrarse con un Beethoven vivo, descrito magistralmente por la pluma de Ruvalcaba, quien hace convivir en sus páginas al músico alemán con Silvestre Revueltas, John Lenon, Brahms, Goethe, entre muchos otros. Pasa revista, además, a los cuartetos y tríos, sin olvidar las más famosas sinfonías del compositor, haciendo también sugerencias discográficas.

Pensemos  en Beethoven es entonces también sentir, imaginar, encontrar a Beethoveen que, en palabras de Ruvalvaba, aparece siempre en los biógrafos como un águila elevada, como un relámpago de la cultura humana que se musicaliza con el trueno y con el ritmo del corazón.  La música dice  Ruvalcaba, lo ha hecho humilde, le ha dado esperanza, y  Beethoven, especialmente, desde la más inescrutable oscuridad, enciende nuestro interior.

 

imagen tomada de: http://musicaenmexico.com.mx/

Comments are closed.