Que Lucifer nos dé la excusa

 

Faviola Llamas|

‘¿Qué quieres ir a ver?’ ‘¿Qué es lo que hay?’ Preguntas introductoras para salir e ir al cine.  Los programadores nacionales tienen una gran responsabilidad con el público, o al menos eso cree la persona que teclea estos pensamientos.

La oferta de lo qué se puede ver en pantalla grande es dictada por las dos grandes cadenas Cinépolis y Cinemex, que no suelen ser más de 9 películas repartidas en diferentes horarios y con más del 90% de producción de Estados Unidos.  ¿Qué pasa con los ojos hambrientos por otras temáticas, con ganas de ver historias de otros países, de México, o simplemente que exploren otro tipo de narrativa visual? Recurren, a dos circuitos de difusión, como si en este país sólo existiera el binomio como fórmula correcta: a la Cineteca y a la Butaca UNAM; los que logran hurgar más van, por mencionar algunos, a Cinemanía, al cine Tonalá, a Le cinema IFAL, a la Casa del cine y de segunda vuelta a los casi olvidados Cineclubs mexicanos. En pocas palabras si quieres ver algo distinto debes buscar por debajo de la Tierra, bendito internet, pero si es en pantalla grande se acaban las opciones.

En las últimas dos semanas de enero del 2016, se puso en evidencia cierta percepción que las instituciones tienen sobre el público mexicano: ‘la gente no está lista para que una película como ésta se vea en México’, ésas fueron las supuestas palabras del director de la Cineteca Nacional, Alejandro Pelayo, al justificar la cancelación del estreno de película Lucifer (Gust van den Berghe, 2014)  en la Cineteca Nacional.

Si bien, él trató de desentenderse de las palabras citadas en el programa de Denise Maerker, argumentando que fue calumniado, esto nos pone a reflexionar sobre la maltratada distribución del cine ‘festivalero’, por nombrarlo de alguna forma, en las salas mexicanas.

Es responsabilidad de los espacios que no están dentro del circuito masivo mostrar estos cintas, de hacerlas llegar y de difundirlas, sino sólo nos quedaríamos con la oferta de los duopolios; para vender ya están los ya mencionados consorcios. El aumento de las personas en la salas de cine es una clara demostración de que el público está buscando cosas nuevas que les refresque el alma.

Aquí entra la responsabilidad el espectador que debe exigir mejores condiciones en las exhibiciones, mayor tiempo de las películas en las carteleras y una diversificación en los títulos y géneros. ¿Cómo juzgar el comportamiento de un público frente a una obra de arte si nunca la ha visto?

El escándalo que ocasionó Lucifer es una excusa para que los creadores y productores en México busquen abrirse campo en el debate de producción,  distribución y la posibilidad de crear nuevos espacios de exhibición. Mucho se ha rumorado sobre las posibles palabras de Alejandro Pelayo, pero la película finalmente llegó al estreno el 29 de enero en la sala “Luis Buñuel”. Ahora nos toca ir y hacer una crítica, dejar que la película nos llene de sensaciones y expresiones.

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Faviola Llamas, 1985

Directora escénica y alma libre. Ama el helado, guarda datos inútiles, pasa el tiempo entre libros y películas, inventa historias que luego escribe. Actualmente es encargada del área de Administración general de NUNA Teatro Contemporáneo.

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