Con la firme idea de que la época del teatro infantil aburrido ha quedado en el pasado, el programa Alas y Raíces del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) llevará por primera vez a El Lunario, del Auditorio Nacional, los montajes Cuentos revueltos para niños perversos y En duende está el misterio, que inician temporada el próximo 22 de enero. Con estas propuestas, que se presentarán tres domingos cada una, se pretende acercar a los niños al arte escénico, de manera lúdica.
La coordinadora nacional de Alas y Raíces, Miriam Martínez, destacó que ambos proyectos han tenido gran aceptación por parte del público que las ha disfrutado en distinto foros del país. Además, consideró que actualmente los espectáculos de calidad están marcados por tendencias innovadoras, como el uso de géneros que tradicionalmente no se enfocan a los infantes, situación presente en estos dos montajes.
Cuentos revueltos para niños perversos será el primero en presentarse, los días 22 y 29 de enero, así como el 5 de febrero, y correrá a cargo de Fabián Garza, integrante de la compañía ImproTOP, quien ha desarrollado este montaje a partir de una adaptación del libro homónimo del escritor británico Roald Dahl.
La puesta se centra en la improvisación, pues a partir del cuento clásico La caperucita roja, Garza desarrolla una serie de situaciones inesperadas en las que la interacción con el público se convierte en el hilo conductor del trabajo.
Por su parte En duende está el misterio, a presentarse los días 12, 19 y 26 de febrero; es una obra de cabaret para niños cuya dirección le corresponde a Andrés Carreño. En este montaje los actores llevan a los espectadores de una emoción a otra con personajes que poseen un lenguaje propio y composiciones cargadas de energía y emotividad.
Carreño señaló que los pequeños que han presenciado la obra se han identificado fácilmente con lo que ocurre en escena y han comprendido el lenguaje inventado para esta historia, basado en sonidos y música. Incluso estos, comentó, tuvieron que explicar a sus padres lo que habían presenciado.
En la opinión de Carreño esto demuestra que las nuevas generaciones son mucho más perceptivas, por ello una de sus principales intensiones es que los niños se acostumbren a aceptar las cosas que son distintas a ellos, algo que ocurre poco en el mundo adulto.
El director del Lunario, Francisco Serrano, comentó que, a pesar de que el foro no es un teatro, tiene la capacidad de albergar este tipo de espectáculos y añadió que este par de montajes además de contar con una gran calidad, tratan a los niños con inteligencia al tiempo que los padres pueden divertirse con ellas.
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