Roberto V.. (Chile) Roberto Valdés Contreras,  hijo menor de tres hermanos, estudió fotografía  porque le resultaba fascinante la idea de contar historias a través de imágenes fijas, luego le inquieto la idea de contar sus historias  por un medio más masivo:  la televisión y comienza a estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad.

“Un día mientras estudiaba en el patio de mi escuela vi un cartel pegado donde, la Escuela de Teatro que pertenece a la misma Universidad, convocaba a un concurso de dramaturgia, yo entonces escribía muchos cuentos y me aventuré a este concurso adaptando un cuento llamado “El Ángel del piso diez” que fue seleccionada  y fue llevaba a las tablas por una Compañía de Teatro nacida en la misma Escuela. El día del estreno, me di cuenta de la magia del teatro…, ver mi creación, los personajes que sólo los había visto en mi mente ahora tenían vida y decían lo mismo que una vez pensé que dirían y desde ese momento  el teatro me enamoró. Quizás eso fue lo que mas sorprendió al momento de presentarle a mi familia mi inquietud por ligarme a este mundo de colores, mágia, música e historias que me hacían soñar. Fue un amor a primera vista y sigo enamorado del teatro tanto como el primer día. Desde ese momento no paré más de escribir. En la universidad me cambié de la especialidad de televisión a una mención en guiones de cine y televisión que hoy en día me dan de comer y me ayudan a mantener a mi amante: el teatro”

A.I: Se podría decir entonces que ¿Todo comenzó después de esa experiencia?

Ahí comenzó todo este coqueteo con  las tablas y la escritura, una mezcla ideal para una persona que quiere contar cosas y tener una respuesta inmediata. La reacción del público, las risas, las lágrimas a medio secar, las caritas de angustia y las carcajadas que el público agradece con aplauso que indica que uno cumplió con su trabajo y lo hizo bien… tiene que ser así porque que el teatro merece dedicación y hay que hacerlo con el corazón porque el público se merece un buen espectáculo y nosotros como creadores y ejecutantes debemos sentirnos satisfechos de que entregamos lo mejor  para que la gente la pase bien,  porque esa es nuestra principal motivación que la gente se vaya más contenta de cómo llegó.

A.I: ¿Existe, para ti alguna diferencia entre escribir guiones y obras dramático teatral?

Entre escribir guiones y escribir una obra de teatro hay muchos diferencias, las principal es que el guión siempre es “para ayer”, en cambio las obras teatrales tienen un proceso de creación más lento y mucho más personal porque es una  visión personal sobre algún hecho o  una historia que se quiere contar.

A medida que sigo escribiendo teatro también me he involucrado en la dirección de mis propios textos que sin duda son una experiencia fabulosa. No hay intermedios entre el autor y el director, ya que, el mensaje es tal cual uno lo pensó y no es la interpretación que puede hacer otro director al momento de montar la misma obra, lo que tampoco quiere decir, que una dirección mediada no tenga el mismo impacto que uno pensó. Al contrario, pienso que es muy atractivo tomar un texto y montarlo distinto a lo que pensó el autor y es la gracia del teatro: que se pueden tener miles de variantes en la obra, puede ser contada de mil maneras.

A.I: ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

Una vez me preguntaron en qué te inspiras, de dónde sacas tantas ideas. Y eso no es difícil de explicar porque las historias están en todas partes, en las señoras que conversan en el metro, en los olores de la feria, en el abuelo sentado en la plaza dándole de comer a las palomas, quizás es mi formación como fotógrafo que en todos lados ando viendo escenas, la luz, el sonido, los aromas. Las personas todas tienen sus historias,  sólo hay que poner atención y mirar el entorno. No estamos solos en la tierra, no sólo lo que nos pasa a nosotros es digno de contar,  hay que estar atento. Me pasa seguido que me dicen “mi historia la podrías escribir” y claramente se podría hacer pero también uno tiene que tener en cuenta que hay que dosificar la información, la gente quiere verse reflejada en las historias y yo como dramaturgo intento hacerlo, crear obras que empatisen con el público.

A.I: ¿Cuál es el género que más te gusta trabajar o en el que te sientes más cómodo?

Cada autor tiene su género favorito, el que le acomoda más y que va con su estilo de narración , mis trabajos tienen una línea que las conecta, un lenguaje simple en donde el peso dramático lo tienen los personajes más que la historia, si bien existe una línea dramática tradicional en la narración de la obra los personajes bien trabajados son lo que al público llama más la atención,. Muchas veces no se acuerdan de qué trataba la historia pero si se acuerdan perfectamente de los personajes. Y para mí eso es lo importante. Si me pidieran escoger un genero sin lugar a dudas elegiría la comedia, si bien, tiene mucho trabajo porque en teatro la comedia no es el chiste fácil, sino que la situación creada que genera una situación cómica y se me hace fácil este tema, diría que hacer reír es lo que mas me gusta, que la gente me agradezca al final de la obra o que se siga hablando durante días de lo mismo o que gente adopte frases de la obra y la use en su vida diaria me llena de alegría y me doy por pagado.

A.I: ¿Cuál es tu aporte a la dramaturgia ?

Quizás es no tratar temas repetidos y añejos si no que buscar cosas simples que hagan que la gente agradezca y hagan que se vayan con el corazón gordito agradeciendo lo bien que lo pasaron. Lo hablo mucho con mis amigos y pupilos uno no tiene que escribir para gente que sabe de teatro sino que tiene que escribir para los que nunca van al teatro y cautivarlos con este arte de las representaciones, yo no escribo para jurados ni para críticos, lo hago  para gente que lo quiere pasar bien sin obviar tampoco los contenidos de cada obra. Si se cuenta todo de una  forma más entretenida genial para ellos y muy bien para uno como autor.

A.I: ¿Cuáles son tus proyectos próximos?

Actualmente estoy trabajando en varios proyectos, tanto en las artes escénicas como en productos audiovisuales. Con un grupo de actores muy talentosos, estamos en un proyecto de creación y difusión de un Sitcom a través de la red que nos tiene bien entusiasmados y bueno, el teatro no puede faltar, así que trabajando en algunos proyectos en obras infantiles y obras a pedido que son un reto el plasmar ideas que a otros se les  ocurren como historias creíbles por mas fantásticas que parezcan.

En resumen soy un amante del teatro. Nunca he estudiado nada que tenga que ver con este género, todo lo que he aprendido es por inicitativa propia porque un día el bichito del teatro me picó y tan fuerte que aún tengo la comezón de seguir haciendo teatro y espero que esta comezón siga por mucho tiempo más.

RL