Drama del muro: travesía del cineasta en México

cineeToda historia de un héroe o heroína debe contener conflicto, desgaste espiritual, locura, caos, o intensos impulsos de renunciar a la empresa encomendada por el destino, si es que desea presentar movimiento, existir aborreciendo al estatismo, ser, sobreviviendo a la transformación y al desplazamiento de los cuerpos en el curso del tiempo.

Este relato tiene cautivo, entre sus hazañas y escaramuzas, a un público ávido por ser salvado (del tedio, de la delincuencia, de lo cotidiano, de la influenza, de la infidelidad, de Juanito, o de cualquier clase de amenaza que atente en contra de su integridad física-emocional, pero al fin de cuentas, con la necesidad de ser rescatado); . En un abrir y cerrar de ojos, las narraciones que exaltan la figura del ser capaz de arriesgar su vida en aras del bienestar de su gente, tienen la capacidad de trascender (¿acaso sería mejor decir retroceder?) su mundo de ficción para arribar a los terruños físicos de la raza humana. 

Es así como el cine se vuelve la vida(o mejor dicho, una miscelánea de vidas y dramas). Existen de todo tipo: comedias políticas, tragedias sociales, sainetes deportivos, entre muchos otros. Todo ámbito de la existencia está impregnado de éstos; incluso el proceso industrial o artístico de hacer cine. Tal vez, incluso, no existe mayor drama en el universo del séptimo arte, que el que protagonizan día con día los hacedores del cine mexicano.

En México los cineastas y productores,realmente viven auténticas epopeyas.  Ejemplo de ello son los directores: Fernando Eimbcke (Temporada de Patos, del 2004 y Lake Tahoe, en 2008),  y Francisco Vargas (El Violín, 2005).

Hacer cine requiere de experiencia y conocimientos (no bastan únicamente las ganas de querer filmar), organización, correctas decisiones, de la conformación adecuada de un equipo de trabajo (uno integrado por “personas en las que se confíe y se les tenga respeto”, de acuerdo con declaraciones de Eimbcke), de saber seguir corazonadas, y sobre todo, que demanda la superación del principal obstáculo que adquiere la forma del propio cineasta. En pocas palabras, vencer los miedos internos.

Pero las adversidades que deben sortear los directores de cine en México, no solamente se reducen a las que aparecen en el momento del rodaje, también abarcan a las barreras que imponen las cadenas de distribución y exhibición a las películas mexicanas, y al flaco favor que les hacen las endebles políticas en materia de cine del Estado mexicano. Al respecto, Francisco Vargas señala en la revista Cine Toma:

 Luego de que crees que lo más difícil es hacer la película, sobre todo cuando es la primera, te lanzas a la mar, como un loco aventurero, y sientes que vas a la deriva, en la incertidumbre absoluta, y cuando la acabas, sientes que vas a llegar a buen puerto, y gritas “¡Tierra a la vista!”, pero te das cuenta que es un espejismo, porque  te encuentras con un muro gigantesco que tienes que saltar con tu película en la espalda, como el Pípila. El muro es la distribución y la exhibición (Vega Zaragoza, Guillermo. “El Muro es la Distribución y la Ejecución”, Revista Cine Toma, Paso de Gato, México, Año 2, núm. 5, julio-agosto 2010, pág. 33).

A pesar de los obstáculos, Fernando Eimbcke puntualiza: “Uno debe hacer la película que uno siente, en la que uno cree”. Por su parte, Vargas menciona:

Lo lamentable es que el muro no se puede saltar. Mientras no se legisle y no cambien las condiciones, no va a cambiar. No es un asunto de buenas intenciones ni de declaraciones, sino de cambios estructurales, porque las condiciones del sistema de distribución y exhibición no han cambiado. No hay que saltar el muro, ¡hay que abrirle una puta puerta al muro!  No se trata de ponerle una bomba, no es un asunto de valientes ni de heroísmo, […] hay que obligar a los distribuidores a que abran una puerta por donde pueda pasar el cine mexicano” (Op.Cit.)

Y así,  la historia de los héroes y heroínas de México, tanto del cine como de la vida común, continúa, esperando que el drama de la existencia les reconozca sus proezas con un final digno de ser contado a través de los tiempos.

AM/RL

Etiquetas: , ,

3 Comentarios

  1. Lo que dicen es extremadamente cierto y triste…
    La distribución y la exhibición la cuál ahora se parte en tres cadenas principales de cine que ponen un millón de condiciones para exhibir una película mexicana porque están llenos de producciones hollywoodenses…
    sólo para que después de tres días en cartelera, en fechas y horarios inaccesibles para el público, se quite por completo
    Gracias por contar esta triste realidad, ojalá la gente empiece a tomar conciencia de lo mucho que la gente en México se esfuerza por exhibir sus películas…

  2. En entrevista con la actriz Ofelia Medina, me comentaba que es muy triste el que México no vea cine mexicano y que en cambio, idolatre a Batman y Spiderman. Tiene toda la razón. Existe un fuerte complejo por parte de muchos mexicanos hacia nuestras producciones. También es cierto que existe poco presupuesto para su producción y difusión. Lo es también el servilismo hacia las producciones estadounidenses.

    Pero me atrevo a decir, también, que en México se hacen muy pocas buenas películas. Es lamentable, pero en el cine mexicano -llámese por falta de interés o por censura política – está repleto de mediocridad, sobre todo en los guiones. Fotografía destacable, pero muy malas historia, muchas de ellas son intentos de remakes. Es momento de pensar en el rumbo del cine mexicano, pues ante una industria internacional creciente y una piratería que va ganando terreno en el país, quedaremos reducidos a cenizas de lo que una vez fue el Cine de Oro. ¡Saludos!

  3. Hay mucho que hacer por el cine mexicano. Lo importante de la coyuntura actual, es que se están creando espacios en donde los amantes del cine, los involucrados en el proceso de creación de éste, y el público en general, se están reuniendo para reflexionar acerca de los grandes problemas que aquejan a las películas nacionales, y para proponer medidas que puedan de una vez por todas acentuar las imágenes en movimiento, propias de este país.

    Diplomados, coloquios, seminarios, cursos, cine-debates, conferencias, entre otras actividades, se realizan día con día en las universidades, recintos culturales, cine-clubes, en las plazas y en muchos otros lugares. Desde esta perspectiva, el panorama ya no se ve tan desolador; Además, da gusto ver los trabajos de cineastas como: Juan Carlos Rulfo, Eugenio Polgovsky, Lucía Gajá, Yulene Olaizola, Francisco Vargas, Amat Escalante, Fernando Eimbcke, Carlos Reygadas, Enrique Rivero, entre varios/as más, documentalistas y realizadores/as de cine de ficción. De cierta manera, sus propuestas impulsan (por lo menos a mí), a participar en la construcción de una comunidad cinematográfica nacional, activa, reflexiva y propositiva.

    La travesía no es sencilla, pero los héroes o heroínas tienen que cumplir con su cometido, o en todo caso, hacer lo imposible por que se realice =)

¿Que piensas?

*