Hosoda Eishi, realizada entre 1790 y 1800. Shiki kyo-en zu, (Contienda de pasión en las cuatro estaciones)

Hosoda Eishi, realizada entre 1790 y 1800. Shiki kyo-en zu, (Contienda de pasión en las cuatro estaciones)

SARA FITTA  |

Japón es uno de los países más exóticos. En Japón los rituales y las tradiciones son parte de la cotidianidad que se transforma espontáneamente. Para oriente la expresión de la sexualidad es natural. En dicha expresión la solemnidad y lo sublime van de la mano. La sexualidad está siempre cubierta de detalles en los que las formas danzan lentamente, explotando escenas eróticas en las que los fluidos son perfumes angelicales, que bailan con las hojas; las flores confundiéndose en los escenarios,  acarician a los protagonistas vestidos con su piel atercipelada y blanca; sus ropas se resbalan de pasión y poesía, como entregadas al amor, manifestándose en un arte en el que todo elemento tiene su razón y su objetivo. E indudablemente, el misterio es el ingrediente indispensable para que todo se lleve a cabo.

 Estampas del Mundo Flotante es una forma poética de ilustrar, deleite visual ante lo retórico. Esta técnica está cargada tanto de emociones como de tradiciones del ayer y del ahora, rituales de Japón pero con los cuales todo ser humano puede sentirse identificado. Estas obras nos invitan a ver cada detalle, a entender sus hojas perfumadas con tinta y papel llenas de pasión, mostrándonos el amor de adentro hacia afuera.

Tal experiencia se manifiesta en lo físico, en los estereotipos del sexo prohibido. Sólo es una utopía, un viaje mental del cual debemos salir y ante el cual estamos como obligados a abrir nuestra mente, abrirla a la manifestación del amor en todos sus sentidos y con ello encontrarnos con el tesoro de la vida,  con su pureza, su sabiduría y su espiritualidad.

Estas imágenes eróticas  maravillosas nos llevan a un viaje surrealista, sustancial, rico en composición, línea, trazo, elegancia y erotismo puro. Son la mágica expresión de un mundo ritual en donde los detalles, los colores y las formas son uno mismo, narrándonos una historia que nos lleva a mundos oníricos tan íntimos que nos hacen flotar en cada página. Con total cuidado en la paleta de color que va de blancos a colores cálidos, los trazos minuciosos, hechos en grabado sobre madera, nos cuentan un momento lleno de pasión. Los protagonistas de la obra son la composición, la técnica y la forma. Un deleite para la imaginación, el cual motiva a todo espectador a la práctica de disciplinas del grabado  y a aprender los valores rituales.

Kitagawa Utamaro I, 1754-1806. Oban, yoko-e. Shunga.

Kitagawa Utamaro I, 1754-1806. Oban, yoko-e. Shunga.

Los libros ilustrados en Japón eran sumamente importantes como un medio de comunicación social, cultural y religiosa. Las estampas eran por su parte una forma de manifestación. Primero se publicaron textos chinos y budistas, después se narraron hechos cotidianos e informativos. Entre los siglos XVI y XVIII, se plasmaron estampas teatrales, poéticas y sensuales. Ukiyo-e es la técnica que se perfeccionó al utilizar planchas de maderas para las copias, posibilitando generar un gran número de láminas de bajo costo y excelente calidad. Desde ese momento también se promovió la ilustración de la literatura clásica japonesa. Es así como aparece Estampas del Mundo Flotante.

En estas ilustraciones apreciamos una bella mujer con un rostro entregado al placer de los sentidos, en el que el éxtasis es evidentemente puro y los espasmos recorren los dedos de sus pies, que apuntan al cielo en un gesto involuntario. Los dioses son los que presencian el acto ritual erótico. Así son las ilustraciones hechas en xilografía, detalladamente cuidadas en el libro Estampas de un Mundo Flotante, representaciones de las prácticas sexuales del arte erótico en Japón, llamado también Arte Shunga, término que evoca a  la estación de la fertilidad, la vida y el renacimiento: La Primavera.

Al hojear sus páginas disfrutamos de escenarios teatrales hermosos, hasta llegar a lo majestuoso, hospedados en entornos de estética cotidiana. Acondicionadas de acuerdo con la época, florecen escenas envueltas en una flotante sexualidad  surrealista, que nos invita a la práctica del amor con formas relajantes y oníricas. Está también la presencia de elementos como las flores y plantas dentro o fuera de los elegantes quimonos, donde la caligrafía genera en sí misma un oasis de placer. Allí confluyen, en el deseo carnal de lo sublime, la poesía, el amor, la utopía, el ritual y la pasión. Los protagonistas son los que invaden nuestros sentidos y nos invitan a penetrar a ellos respetuosamente, transportándonos al maravilloso mundo del grabado tradicional japonés. Generaciones de niños, jóvenes, adultos y ancianos lo han practicado como una tradición inherente a su forma de vivir.

 

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